Por Ab. Juan Pablo Sansur Ode.
Sin lugar a dudas Brasil tiene su relevancia en la geopolítica mundial, la cual ha aumentado elocuentemente desde que junto con grandes potencias de otras regiones del globo constituyó el llamado BRICS que es una formidable fuerza de equilibrio ante el poder económico y político de las potencias occidentales encabezadas por los EE.UU.
Esta importancia mundial de Brasil está en riesgo si es que gana Flavio Bolsonaro. Brasil debe seguir siendo el contrapeso político e ideológico de Washington, muchas naciones que representan a la ultraderecha forman parte del Escudo de las Américas patrocinado y regentado por Washington. ¿cómo es posible que el hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, hoy preso, por intentar un golpe de Estado contra Lula haya ganado?, las respuestas que se hacen son:: por la guerra cognitiva, la injerencia de los EEUU y la manipulación de las iglesias Pentecostales (son una de las ramas más grandes y de más rápido crecimiento del cristianismo protestante evangélico); además, el Secretario de Estado de los EE.UU Marco Rubio ordenó el cierre de la Embajada de EE.UU en Brasil dos días antes de las votaciones,.
Para Estados Unidos es prioritario que gane Flavio Bolsonaro por los importantes yacimientos de hidrocarburos en especial los del Presal (Los yacimientos de hidrocarburos del Presal son grandes reservas de petróleo y gas natural ubicadas en el Océano Atlántico, frente a la costa del sudeste de Brasil) a esto hay que sumar los abundantes minerales y tierras raras, la biodiversidad, el agua y las tierras fértiles son el botín que quiere, obtener. EEUU pretende controlar el peso geopolítico que tiene Brasil en América Latina y minar las alianzas que sostiene con China y otros países.
Por otra parte en el revés político electoral que sufrió Lula, tiene incidencia el abstencionismo, pues no acudieron a votar 33 millones de brasileños (La población de Brasil se estima en 214,2 millones de habitantes) este sector rezagado será disputado por las dos candidaturas para segunda vuelta electoral. Lula Da Silva y el senador Flavio Bolsonaro se encuentran estadísticamente empatados según las últimas encuestas publicadas.
El candidato de la ultra derecha está siendo investigado por corrupción y lavado de dinero vinculados al banco en quiebra (Banco Master) según documentos judiciales desclasificados, la investigación contra Flavio Bolsonaro surge a raíz de las dudas sobre una inversión que supuestamente solicitó a Daniel Vorcaro propietario del Banco Master para financiar “Dark Horse” una película sobre su padre protagonizada por el actor gringo Jim Caviezel.
En cuanto a Lula destacan que en sus dos primeros mandatos, 8,7 millones de brasileños han superado el umbral de la pobreza, la reducción ostensible de la pobreza en el país carioca se atribuye en gran medida al programa Bolsa Familia, el programa social impulsado por Lula brinda apoyo financiero a familias en situación de pobreza con la condición de que garanticen la educación y la atención médica a sus hijos, inspirados por el éxito de este programa casi 20 países han adoptado iniciativas similares, su amplio alcance es evidente ya que el 42,7% de los niños de entre 0 y 14 años se benefician de sus servicios,
Lula ha tenido avances encomiables en materia ambiental para evitar que continue la deforestación en la Amazonía y ha logrado un crecimiento económico superior al 3%, en contrate con la política ambientalista de Lula en caso de que gane Flavio Bolsonaro retomará las politicas antiambientalistas que caracterizaron al gobierno de su padre Jair Bolsonaro.
América Latina se juega políticamente, por lo tanto a pesar de que habrían vicisitudes y escollos en gobiernos de izquierda no podemos permitirnos bajo ningún parámetro, ni concepto de que nos entreguemos al neocolonialismo gringo, nuestra región ya se ha transformado en el patio trasero de Washington, se está imponiendo la agenda neoliberal de manera autoritaria y violenta en América Latina, que merma los presupuestos de educación y salud, más los despidos discriminatorios e inmisericordes en contra del sector público, las privatizaciones de los llamados sectores estratégicos, la criminalización de la protesta social; es decir, se está imponiendo el repertorio de Washington que no la debemos permitir y en la cual está infortunadamente inmerso nuestro país.

