Por Francisco Garzón Valarezo

Hace poco el gobierno de Rafael Correa  y Lenin Moreno legisló para que los grupos que controlan los puntos clave de la economía obtuvieran beneficios gigantescos que se calculan en miles de millones de dólares; sin embargo, jamás les pasó por la cabeza la idea de disponer mediante decreto que esos grupos compartan con los trabajadores esas ganancias. Ahora que la crisis le revienta en la cara, Moreno trata de cargar los males de su pésima gestión sobre los obreros.

Cuánta razón tuvo Montalvo cuando dijo que Ecuador resultó ser la parte más desgraciada de la Gran Colombia. Los grupos que se alzaron con la república se habían convertido en una pandilla de bandidos que hoy, transformados  en la gran burguesía nacional, son la mafia más atarvante, la más rastrera de todo lo que fue la Gran Colombia.

Roban al niño, roban anciano; roban al enfermo, roban al sano; roban al obrero, roban al empleado; roban al artista, roban al profesor, roban al alumno, roban al chofer, roban al carpintero. ¡¡Roban a todos!!

La clave es llegar al gobierno, desde allí comienza el robo, sea con la obra pública, con las concesiones, pero más que nada con la deuda. Corrompen toda la actividad del Estado, mas, el negocio de la deuda es el predilecto. Compran los bonos cuando bajan y los venden cuando suben. El truco está en informarse, lo que es fácil suponer lo hacen a través de su gente metida en el gobierno. Eso ocurrió entre marzo y abril de este año cuando el ministro de economía Richard Martínez pagó dos préstamos por adelantado por más de $ 1232 millones pero no pagó la deuda al IESS.

Hablan de honrar la deuda. Que es una obligación moral dicen, pero ¿por qué no pagan la deuda del IESS?

El cuentero de Martínez mintió diciendo que si no se pagaba no habría más créditos. Nunca imaginó que este 09 de junio la directora del FMI saldría a recomendar “seguir el camino de la reestructuración (de la deuda) para evitar «incumplimientos desordenados». En otras palabras, el gobierno pudo utilizar esos recursos en atender las necesidades de comida y medicina para el pueblo, pero no lo hizo, en vez de eso pretende crear nuevos impuestos, reducir salarios y ahorcar el presupuesto de las familias, de las medianas y pequeñas empresas, justo cuando no hay ventas, ni consumo ni empleo.

Mientras el FMI pide meter recursos en la economía, el gobierno la agrava causando perjuicios adicionales a la crisis de los ecuatorianos. Sólo entre marzo y abril de este año se han perdido 200 mil afiliaciones al IESS, esto significa que dejará de recibir 246 millones de dólares anuales. Aquí cuadra el título de este comentario: sacarle sangre al cangrejo.