Por Patricio Camacho Z.

Nuestro patrimonio está depositado en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, está nuestro futuro. Los gobiernos de turno, en menor o mayor medida, le “metieron la mano al IESS”.

En un seminario internacional hace una década se hacía la siguiente reflexión: “no hay bordillo o acera de ningún municipio del Ecuador, que no haya recibido dinero del IESS”. Esto para graficar la importancia del Instituto en el desarrollo del país. Muchos barrios de Quito, Guayaquil y del resto de ciudades del país, fueron construidos por el IESS; millones de ecuatorianos nacieron en sus hospitales, nuestra salud fue recuperada, recibimos un préstamo quirografario o nos salvó un préstamo prendario del Instituto.

Si existían problemas por la injerencia estatal, o la mora patronal; a partir del gobierno de Rafael Correa y su decisión anti constitucional de quitar en aporte del 40% para financiar las pensiones, se acentúo la crisis institucional. Cuando Rafael Correa se quedó sin ingresos económicos, obligó al IESSS a duplicar la compra de bonos del Estado. Hoy la crisis generada principalmente por el Estado y los empresarios, que no le pagaron a tiempo, determinó que el déficit actuarial se dispare.

Esta crisis se pretende descargar sobre las espaldas de los trabajadores, elevando el tiempo de aportes para llegar a la jubilación, es real que subió la expectativa de vida, no la calidad de ésta. Otra propuesta de los sectores de la derecha es aumentar los aportes. Así mismo se propone ajustar la fórmula de cálculo de la pensión; de hacerlo, se le quitaría una fortaleza del Instituto, esto es el principio de solidaridad, ya que los trabajadores jóvenes sin la perspectiva de una pensión atractiva, caerán en la trampa de apoyar una perspectiva de ahorro privado, es decir la ansiadas Administradoras de Fondos de Pensiones AFP; el sueño de la derecha ecuatorianas por más de 30 años.

Lo que no se dice es que para hacer éstas propuesta, primero se debe partir del pago de la deuda del Estado al IESS, al igual que la mora privada. Luego de ello se debe hacer un nuevo estudio actuarial, para proyectar los diferentes escenarios y allí proponer las soluciones. Mientras ello sucede en el Consejo Directivo del IESS, no existe representante de los trabajadores y el gobierno hace y deshace en nuestro Instituto.