El 29 de abril de 2011, su vida cambió. Su madre Leonor Ramírez, de 73 años, no regresó a casa, desapareció. Fue la primera vez que Isabel Cabrera sentía tan cerca esta palabra que ahora es parte de su vida cotidiana.

Son las 15:45 del 8 de marzo y el cielo de Quito se encuentra despejado. Isabel llega con las justas a los exteriores de la Fiscalía General del Estado, donde decenas de estudiantes, comerciantes y familiares de víctimas de femicidios y desapariciones se han concentrado para exigir celeridad en los procesos de investigación, antes de recorrer las calles por el Día Internacional de la Mujer.

Con el afiche de su madre, Isabel se incorpora a la marcha que avanza al son de la batucada de Retumba la Prole, grupo de tamborista conformado por hombres y mujeres jóvenes, que se dirige a la Asamblea Nacional, que hace cuatro meses creó una comisión ocasional para abordar los casos de desapariciones.

En Ecuador, de las 4402 personas que están desaparecidas, el 67% son mujeres, “que están siendo desaparecidas con fines de explotación sexual y laboral en la mayor parte de casos – dice el comunicado de Luna Roja – o fueron víctimas de violencia”.

Para Isabel, “este fecha, no es un día de festejo, es un día de exigencia de verdad y justicia para cada una de las familias y para que no haya más femicidios ni violencia contra la mujer”.

“Cuántos sueños fracasan sin despertar, cuántas voces callaron sin poder hablar”, “No aparecemos muertas, nos asesinan”,  “La violencia deja marcas, no verlas deja femicidios” “Ser madre es una decisión” son varias de las frases impregnadas en cartulinas que recorren la marcha o cuelgan de las manos de los familiares y amigos de Samira, Paula, Paola, Juliana, Leonor, Carolina…Todas, víctimas de violencia.

Samira, joven de 24 años  y estudiante de Medicina, fue asesinada hace tres semanas – 21 de febrero- presuntamente por su novio que ahora se encuentra detenido en el Centro de Rehabilitación Social de Latacunga.

Según la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Desapariciones, Extorsión y Secuestros de Personas (Dinased), el caso se investiga por el delito de femicidio.  Su madre Hipatia Alzamora, dice que salió a la marcha para exigir justicia y ser escuchada. “Solo queremos  justicia  y que el caso no se quede impune – dice Hipatia-, ni se quede archivado como un caso más”.

Cada tres días, en el país  hay una nueva víctima de femicidio, de ellas el 34% tenía una relación de convivencia con el victimario y 6 de cada 10 femicidios ocurrieron en un lugar privado, así lo informa el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Inec)

Estás problemáticas, así como la situación de mujer obrera, campesina, indígena y estudiante fueron relatadas a lo largo de la marcha que finalizó en la Plaza de Teatro alumbrada por el rojo de las bengalas del colectivo de mujer Luna Roja.

Por: Mayra Caiza