Por Carlos Sánchez

Inaudito, pero cierto, concejales y autoridades municipales de Quito, están analizando como meter las manos en el bolsillo de los pobres. ¿Qué parte no entienden?, no hay trabajo, no hay plata. No alcanza lo poco que tenemos de ingresos.

Mientras los pobres buscamos como sobrevivir, las autoridades municipales, incluidos los concejales de Quio se reúnen entre gallos y media noche para aprobar un informe cuestionado sobre lo que ya dan por hecho el incremento de los valores de la tarifa del transporte público.

¿A quiénes afectaría esto?, no es que a los que más tienen, por supuesto, pues los que utilizamos el transporte publico somo los ciudadanos de a pie, los que no tenemos un medio de transporte propio que somos la mayoría del pueblo.

Quienes quieren aprobar este incremento, son los mismos que dicen estar a favor del pueblo, gente sin escrúpulos desvinculados de la realidad en la cual vivimos los pobres, no solo se trata de cuantos centavos son el incremento que según sesudos analistas (Jorge Yánez) no debe ser menor al 50%. Sin embargo, la veeduría ciudadana  plantea que los informes con las cuales se quiere justificar este incremento, no son reales, son inflados. Como ejemplo, el informe en mención dice que hay un promedio de 800 usuarios mientras la veeduría manifiesta que son mas de mil los usuarios, solo este dato es una diferencia abismal en el momento de hacer una valoración para el incremento tarifario, esto sin contar que los valores que ponen por mantenimiento vehicular  son exageradamente abultados en más del 1000%, estas son inconsistencias hacen de ese informe nada transparente.

Las autoridades municipales, los concejales y miembros de las comisiones encargadas de realizar este informe “técnico” que sirve de base para el incremento tarifario no son reales, y no están viendo el beneficio de los usuarios de la trasportación pública, sino que esta salvaguardando los intereses de los grupos hegemónicos de la trasportación publica como la familia Yánez y otras que tienen varias unidades y viven de la explotación del trabajo de choferes asalariados, a los que ni siquiera les pagan la afiliación a la seguridad social, que es un tema que nadie dice ni hace nada.

Esto sin dejar de lado que los famosos fidecomisos serán o estarán dominados por los mismos transportistas que de siete miembros ellos se aseguran con 5 votos, o como el caso donde el encargado de la trasportación en el metro de Quito es el hermano del señor Yánez, de la misma familia que tienen la hegemonía del transporte público y quienes hacen y deshacen, en la comisión que elaboró este famoso informe, así como en los componentes del fidecomiso.

Como se ve nos solo es si se incrementa o no las tarifas, hoy mas que nunca se debe trasparentar la información sobre este tema y hacer funcionar la silla vacía para que sea el escenario donde la voz de los usuarios se haga escuchar.

Por estas razones los de a pie nos oponemos al incremento de las tarifas del transporte público, pero sobre todo porque hoy más que ayer no tenemos trabajo, no alcanza la plata, no podemos permitir que nos metan las manos en nuestros pobres bolsillo.