Por Ab. Carlos Sánchez

Han pasado mas de 70 días de confinamiento y nada volverá a ser lo mismo, regresar a la normalidad no va a ser posible, la sociedad aprendió la lección; o, borra y va de nuevo, a lo mismo.

El COVID19, desnudó de cuerpo entero la situación económica, política y social de la sociedad, la crisis cíclica del sistema capitalista era más que evidente, millones de pobres, mas millones de gente en la miseria, millones sin atención médica, otro tanto sin acceso a la educación, desempleo y subempleo, hambre y explotación, un panorama desolador, para los más pobres a nivel mundial.

La sociedad ecuatoriana no esta fuera de esta realidad, el déficit del presupuesto general del estado, lo viene acarreando desde hace muchos años atrás, mas de 5 millones de desempleados, casi 3 millones de subempleados, pobreza y miseria, esto acompañado de la Corrupción, para el gobierno podríamos decir que la pandemia del coronavirus le llego como anillo al dedo, para emitir leyes acuerdo y resoluciones para a pretexto de poner el hombro a servido para pauperizar aún mas las condiciones de vida de los más necesitados, la otra cara de la moneda, la riqueza se acumula en pocas manos, son contadas las familias que tienen grandes fortunas, empresas y bancos, mientras la gran mayoría sobrevivimos para no morirnos de hambre.

Hoy vemos con mayor claridad que si bien es cierto la pandemia ataca por igual a ricos y pobres, pero los mas afectados somos los pobres, porque el gobierno al no entregar los recursos necesarios para la salud fue cómplice de que la pandemia ataque con mayor fuerza y que los muertos y heridos somos de los sectores populares.

Mientras nos piden que todos arrimemos el hombro para solucionar la crisis somos los pobres, los más afectados, los despidos están al orden del día y del porcentaje mínimo que tenemos trabajo, hoy nos obligan a aceptar la reducción del salario, las cifras son elocuentes más de 150 mil nuevos desempleados como dice nuestro pueblo con una mano adelante y otra atrás. Mientras los empresarios, banqueros y millonarios no les afectan en nada sus fortunas.

Hoy nos piden ser responsables, que el distanciamiento social es la norma, por lo menos en eso tienen razón el distanciamiento social es una realidad, por un lado los grandes empresarios y banqueros los ricos de este país, que pudieron quedarse en casa y hoy pueden seguir gozando de las prebendas que los gobiernos de turno les entregan, en la otra vereda los trabajadores y los pueblos pobres, que obligados a mantenernos en casa, nos impusieron acuerdos y leyes que violentaron nuestros derechos humanos esto es el derecho a un trabajo decente y acceso a un salario digno.

Que va a pasar con la vida de las pobres que salimos a ganarnos el pan de cada día, sin trabajo, o con salarios reducidos, pues salimos mas endeudados que antes y para pagar luz, agua, teléfono, arriendos y lo último, el internet, con lo poco que ganamos, seguro no alcanza para nada. Vamos a cumplir con la bioseguridad por algún lado lo conseguiremos, pero lo que si estamos seguros de que va ser una lucha dura para sobrevivir de forma diaria.

El distanciamiento social es más que evidente, salimos con mascarilla y peleamos por la vida, o salimos sin mascarilla y nos dejamos joder la vida, está en nuestras manos nuestro futuro, por supuesto que sí, ya no solo se trata de combatir la corrupción sino pelear para que los corruptos estén en la cárcel, peleamos por que se respeten nuestros derechos humanos, económicos, laborales; es hora de luchar para que las cosas cambien, en nuestras manos esta nuestro futuro, cumplamos con la historia construyamos la Patria Nueva.