Por Jaime Chuchuca Serrano
El 9 de enero de 2025, Noboa firmó el Decreto 503 por el cual se convierte a sí mismo en miembro permanente de CNEL, CELEC y Petroecuador. El 28 de abril de 2026, el presidente dictador encabeza los allanamientos en flagrancia a instalaciones de CNEL y Centro Sur, en medio de los apagones y tratando de evadir nuevamente las responsabilidades. Los allanamientos son competencias propias de la Fiscalía y la policía por orden judicial, y sin esta, en casos de flagrancia. Es decir, Noboa no tenía competencia alguna en los allanamientos, y aun así desplazó la presencia de la fiscalía en el show mediático.
No solo esto, pues al ser miembro permanente de los directorios de esas instituciones, se convertiría en verdugo y parte. En consecuencia, estos hechos más bien son un termómetro de la concentración del poder, con una fiscalía al mando del ejecutivo; hecho totalmente antirrepublicano.
El parte policial sobre los allanamientos demuestra total impericia y el abuso del poder de Noboa. Los allanamientos de flagrancia a CNEL y Centro Sur fueron realizados a causa de una llamada anónima, realizada por un tal “alias Pablo” a las 7h20 am del 28 de abril, a las pocas horas, a las 10h00 am, empezaron los allanamientos. Para eso se movilizaron las fuerzas del ejecutivo, ministros, policías, militares, periodistas y fiscalía. Sin más pruebas que esa llamada, se obtuvieron los nombres y se inventaron la suma de 300 millones de pérdida en facturación. Para mayor detalle, el parte dice: la llamada no fue grabada “debido al daño del sistema 1800-Delito”.
En conclusión, Noboa encabeza un allanamiento sin competencias y que corresponde a la Fiscalía y policía, además de que el mismo presidente es miembro permanente de estas instituciones. De las supuestas investigaciones, no hay personas apresadas por no configurarse la flagrancia; solo se retuvieron tres celulares y dos laptops.
El gobierno monta un show mediático para despistar decenas de reclamos de la ciudadanía. Hay un inhóspito abuso del poder, del monopolio de la fuerza, e incumplimiento de la Constitución y la ley.
En definitiva, el absurdo gobierna el país a punta de fusiles. ¿Cuántas tomaduras de pelo realiza el gobierno a diario a la población? Después de varios actos de estas características, de falsos positivos sembrados, se desgastan totalmente los procedimientos constitucionales y legales.
