Las declaraciones de Reimberg atentan a la democracia

Periódico Opción
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Por Remo Cornejo Luque

‎Las recientes declaraciones del ministro del Interior, John Reimberg, al afirmar que alcaldes y prefectos deben alinearse estrictamente a la ruta del Gobierno Nacional, motivan repulsión en el pueblo ecuatoriano.

‎Sostener que «no puede ser que tengan líneas distintas» no es una invitación a la eficiencia administrativa; es una preocupante manifestación de centralismo subordinante que atenta contra el pluralismo, la soberanía popular, la democracia y el espíritu descentralizado de nuestra Constitución.

‎Ecuador es un país diverso y plurinacional. Las elecciones seccionales existen precisamente para que cada territorio, desde sus realidades y necesidades locales, elija de forma democrática a sus representantes. Pretender que los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) funcionen como meras sucursales del Ejecutivo deslegitima el voto popular.

‎El aspecto más controversial de esta postura radica en la inseguridad que se vive. El crimen organizado y la violencia común no discriminan ideologías ni piden carné de afiliación política para golpear a nuestras comunidades. Condicionar la articulación del Bloque de Seguridad, la Policía Nacional y la inversión pública a la sumisión electoral de una autoridad local es un acto de irresponsabilidad absoluta. La seguridad pública es un deber irrenunciable del Estado hacia todos los ecuatorianos, no una moneda de cambio ni una herramienta de chantaje político para asegurar lealtades de cara a las urnas.

‎La lucha contra la corrupción y la depuración de las instituciones son urgentes y necesarias, pero jamás deben ser instrumentalizadas como una espada de Damocles para amedrentar a la oposición o forzar alineaciones. Confundir la legítima fiscalización con la presión política distorsiona el rol que debe tener el Ministerio del Interior. El desarrollo y la paz de nuestra nación no se van a construir uniformando el pensamiento ni imponiendo visiones únicas, sino respetando la autonomía, fomentando la madurez democrática y gobernando con el país real, diverso y plural que somos.

‎Si Noboa no tiene capacidad para gobernar en la diversidad, debería irse a su casa. ¡Revocatoria YA!

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