Las elecciones de medio término (midterms) en Estados Unidos

Periódico Opción
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Por Manuel Tonato

Este 3 de noviembre de 2026, se desarrollarán las elecciones de medio término en Estados Unidos, de acuerdo con el Artículo I de su Constitución, estas elecciones se deben realizar a mitad del periodo presidencial de 4 años, siempre el primer martes de noviembre.  Las (midterms) se celebran para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes (435 escaños), aproximadamente un tercio del Senado (33 o 34 escaños) y 36 gobernaciones estatales, además de numerosos cargos y legislaturas locales.

Si bien no se puede asegurar nada en los procesos electorales, lo cierto es que todo cambia en política, durante dos años el presidente Trump, ha gobernado de la mano de los grandes grupos económicos, de los magnates de la tecnología (IA, Chips avanzados, entre otros), y de las redes sociales (Facebook). Esto ha ocasionado un rechazo de la mayoría de los hogares estadounidenses, que han sentido en carne propia una distribución inequitativa de la riqueza, entre los TECH (dueños de estas compañías tecnológicas), y los trabajadores estadounidenses.

El sector corporativo y los conglomerados económicos estadounidenses registran utilidades sin precedentes. Según los datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA) y la Reserva Federal, las ganancias netas antes y después de impuestos alcanzaron máximos históricos, rozando los $3.88 billones de dólares anualizados, impulsadas en gran medida por la expansión de márgenes de beneficio en sectores clave como energía, tecnología y finanzas, estas ganancias son la retribución a los aportes de los magnates en campañas, por ejemplo, Elon Musk ha gastado $366 millones de dólares hasta el momento, en estas elecciones a favor del gobierno de Trump.

Varios economistas a nivel mundial sostienen que el sistema tributario de Estados Unidos ha pasado de ser progresivo a funcionalmente regresivo, los 400 multimillonarios más ricos de EE. UU. (el 0,0002% de la población estadounidense), pagan una tasa impositiva efectiva total — sumando impuestos federales, estatales, locales y corporativos respecto a sus ingresos económicos reales— cercana al 23%-24%, un porcentaje inferior a la tasa media que paga la clase trabajadora y la clase media estadounidense de aproximadamente el 28%. El dueño de Amazon, Jef Bezos, pagó por ejemplo, entre 2014 y 2018, $1,400 millones en impuestos federales directos tras incrementar su riqueza en $99,000 millones, lo que equivale a una tasa real del 1.1% sobre su crecimiento patrimonial, y del 2007 y 2011 declaró $0 de impuesto federal de renta.

La economía, no recuperada totalmente desde la pandemia del COVID-19, es aún más golpeada con las medidas económicas de Trump, se calcula que el costo real de las necesidades básicas ha aumentado un 106%, el costo de vida básico ha crecido 1.4 veces más rápido de lo que registra la estadística oficial, los precios de los combustibles registraron un incremento del 32,7%, la inflación se sitúa en el 3,7% anual y con tendencia a la alza, la subida de los precios de alquiler y de hipotecas aumentó un 3,2%, lo que se traduce en un “alto costo de la vida” este elemento, golpea los índices de aprobación del gobierno actual.

Si se analiza con mayor profundidad, existe un continuo deterioro del valor adquisitivo de los sueldos en Estados Unidos, desde los años 1970 se ha producido un quiebre, entre el índice de productividad de los trabajadores en comparación con el sueldo básico, mientras que, por un lado, la productividad se encuentra para este año en los $26 promedio, el sueldo básico por hora o salario mínimo federal (Value of Federal Minimum Wage), es de $7,25 por hora.

La creación de empleo en la segunda administración de Trump ha mostrado una desaceleración sustancial, registrando una dinámica que la mayoría de los economistas definen como de «bajo nivel de contratación y de despido». De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el ritmo mensual de creación de puestos de trabajo cayó drásticamente a poco más de 700.000 empleos acumulados en el periodo de mandato, mientras la tasa de desempleo se ha ajustado ligeramente al alza bordeando el 4.2%-4.3%, registrando además reducciones en empleos del sector manufacturero.

La mayoría de encuestas dan como pronóstico una derrota en las próximas elecciones de Midterms para el gobierno de Trump y para su partido, los Republicanos, registrando un índice de aprobación general que oscila entre el 36% y el 40%, los sondeos finales de la intención de voto sugieren un escenario ventajoso para el Partido Demócrata, el cual lidera la preferencia del voto proyectado y perfila una alta probabilidad de recuperar el control de la Cámara de Representantes, configurando un posible «gobierno dividido» en la segunda mitad del mandato. En lugares históricos donde los Republicanos han tenido un respaldo total, ahora se puede decir que los Demócratas ganarían, por ejemplo, en Texas que ganarían después de 50 años.

Los discursos y la propaganda de la oposición se acomoda a la situación actual, “expansión de los derechos laborales y el fortalecimiento de la red de seguridad social”, “implementación de políticas de salud universal (como Medicare for All o la protección integral de salud reproductiva”, “la condonación de deudas estudiantiles”, “impulsar un sistema tributario progresivo con impuestos a las grandes riquezas y corporaciones para contrarrestar la brecha de desigualdad social”, y el freno parcial a la política migratoria de Trump son entre otras las propuestas de oposición.

Debido a su sistema electoral en Estados Unidos existen dos partidos, el Republicano y el Demócrata, lo que genera que el poder se turne, y se entre en un juego de gobierno y oposición permanente, lo diferente en este momento es “el alto costo de la vida”, el inicio de una posible crisis económica, o crisis cíclica como lo decía Marx (el sistema Capitalista tiene estas crisis cíclicas cada vez más profundas y más seguidas, es la propia naturaleza del sistema).

¿Esto necesariamente reflejará un cambio en la política estadounidense? Por supuesto que no, el cambio no se dará en los procesos electorales entre demócratas y republicanos, el cambio surgirá de la clase trabajadora, frente al %1 que representan las élites económicas, por el momento podremos decir que el gobierno de Donal Trump sufrirá una derrota electoral, su política guerrerista, responsable del genocidio en Gaza, de los ataques contra Irán, de la invasión en Venezuela, y las amenazas a Cuba, la política xenófoba que criminaliza la migración, y su manejo económico sufrirán una derrota electoral.

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