Rolando Castro
Los triunfos que la derecha ha obtenido en los procesos electorales últimos en América Latina, se han producido con estrecho margen y con serias acusaciones de fraude electoral. Esto muestra una gran polarización de la sociedad, al otro lado de la orilla se encuentra un gran segmento de la población que demanda derechos, la cobertura de sus necesidades, libertades y democracia, que están atentas a las medidas gubernamentales. Los gobiernos derechistas no la han tenido fácil, apenas se han posesionado y han tomado las primeras medidas con contra de los pueblos han enfrentado la oposición popular, expresado en huelgas y grandes movilizaciones y levantamientos. Así ha sucedido Argentina, Chile y ahora en Bolivia
En Bolivia, el presidente Rodrig Paz que apenas se posesionó adoptó medidas de carácter neoliberal, elevando el precio de los combustibles, promulgando una ley de tierras que favorecía a los grandes terratenientes, fue enfrentado por movilizaciones obreras y los pueblos originarios de Bolivia, obligándolo a retroceder. Meses después un nuevo levantamiento popular de gran magnitud que duró cerca de dos meses hizo nuevamente retorcer al gobierno.
Fiel a los mandatos de las transnacionales el FMI ha promulgado un nuevo decreto que eleva el precio del diésel, medida que ha provocado el rechazo popular, alimentado por otras medidas como la falta de combustibles, el incremento de los precios de los artículos de primera necesidad y la corrupción, que afectan la economía de las familias bolivianas.
El rechazo popular ahora esta atizado por el escándalo político producido por los vínculos del presidente Paz con el argentino Fernando Cerimedo.
Cerimedo, fue detenido en Bolivia en agosto de 2026, inicialmente acusado por la tentativa de feminicidio de su expareja, la abogada Nadia Beller. Tras su captura y los allanamientos a sus propiedades, la Fiscalía boliviana abrió de oficio causas por enriquecimiento ilícito, legitimación de ganancias ilícitas y confabulación, detectando nexos con casas de cambio y presunto uso de fondos no declarados.
Pero aparte de estos hechos, Cerimedo, es una pieza de importancia en las campañas digitales de desinformación y en las estrategias de manipulación que la derecha a usado para ganar las elecciones en la región, este personaje ha participado en las elecciones de Argentina, de Colombia y de Bolivia
Los vínculos de Rodrigo Paz con Cerimedo como su ex asesor de campaña han llevado a varios sectores de la oposición a plantear la posibilidad de exigir la renuncia o activar mecanismos de control político (como un referendo revocatorio o juicios de responsabilidades) contra el presidente.
Aunque la anulación directa y automática de una elección presidencial por vía administrativa es legalmente compleja una vez asumido el cargo, legisladores y opositores exigen una investigación profunda sobre el financiamiento de la campaña de 2025 y el nivel de injerencia extranjera. Se han presentado acciones constitucionales y advertencias de que, si no se esclarecen los hechos, Paz enfrentará pedidos formales de dimisión o un proceso de revocatoria de mandato.
Según varias fuentes el vicepresidente Edmand Lara, se ha posicionado abiertamente en contra del mandatario. Lara ha denunciado públicamente que Cerimedo tenía un poder fáctico enorme, llegando a participar en Consejos de ministros e influir en normativas estratégicas del Estado. Incluso presentó audios ante la Fiscalía que presuntamente vinculan a la primera dama con el consultor argentino.
Ante estos hechos, el presidente Paz ha dicho que se trata de una campaña para desprestigiarlo; sin embargo, ha reconocido que Cerimedo colaboró como estratega internacional en la segunda vuelta electoral de 2025 y al inicio de su gestión. Pero negó que haya tenido un contrato formal o una relación laboral directa.
El presidente boliviano en menos de un año ha recibido el rechazo del pueblo a sus medidas económicas y políticas y ha sumado un gran desgaste político a menos de un año de su mandato, las encuestas recientes de empresas como Ipsos CIESMORI reflejan que la aprobación de Rodrigo Paz se desplomó al 21% en medio de esta crisis institucional y económica.

