Entre el fenómeno del Niño y el «niño fenómeno»

Periódico Opción
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Por Remo Cornejo Luque

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‎El Ecuador se encuentra bajo el asedio de una tormenta perfecta donde la naturaleza y la mala política compiten en su capacidad de devastación.

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‎En el flanco climático, el fenómeno de El Niño ha entrado en una fase crítica. El calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial está alterando los patrones atmosféricos, y las proyecciones advierten que el temporal apenas comienza: se prevé que recrudezca y manifieste su mayor fuerza destructiva entre noviembre y diciembre de este año, y enero de 2027. Las consecuencias actuales ya son trágicas, registrándose de forma preliminar 11 personas fallecidas, cerca de 10,000 damnificados y más de 39,000 afectados. Ante este escenario, en el pueblo ecuatoriano impera una profunda incredulidad; los trabajadores y los pueblos miran con escepticismo las promesas oficiales, conscientes de que el Estado carece de la logística real para albergar, alimentar y reconstruir la vida de las miles de familias que quedarán desamparadas bajo el agua.

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‎En una irónica contraparte, el destino de la nación está siendo timoneado por un «niño fenómeno» —solo y exclusivamente para la familia Noboa-Azín— en Carondelet. El actual mandatario, nacido en Estados Unidos y acunado en el seno de la familia de alta alcurnia más rica del país, con cuatro títulos universitarios adquiridos en las universidades más caras del extranjero, ha demostrado una alarmante incapacidad para resolver los problemas estructurales que asfixian a las mayorías populares. La crisis energética que hoy apaga los hogares y quiebra al sector productivo es fiel reflejo de esa miopía política: desde sus primeros meses de gobierno debió priorizar la inversión y la reparación integral de las termoeléctricas estatales, pero prefirió los negociados. El resultado es la repetición de apagones masivos que constituyen un monumento a la improvisación.

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‎Este patrón de dificultades se extiende a otros frentes de la gestión pública. La falta crónica de medicamentos en los hospitales públicos y la persistente inseguridad en las calles continúan siendo demandas prioritarias de la población que exigen respuestas estructurales. Asimismo, los desafíos logísticos y la necesidad de una fiscalización rigurosa en los sectores clave complican el panorama institucional.

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‎Entre los efectos del cambio climático que impactan al sector agrícola y los retos de gobernabilidad, el país enfrenta un período de profunda incertidumbre sobre su rumbo económico y social. Lo real es que Noboa ha resultado un incompetente para dirigir Carondelet.

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