Made in USA

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Por Francisco Escandón Guevara

Donald Trump vuelve a jugar al emperador del mundo. tras agredir y ocupar venezuela, ahora amenaza con anexionarse Groenlandia, una vez más, bajo el pretexto de la seguridad nacional.

El argumento es viejo: la doctrina de 1947 convirtió al planeta en un tablero de ajedrez de Washington. Después de la Segunda Guerra Mundial y al iniciarse la Guerra Fría, la seguridad nacional se convirtió en excusa para intervenir, imponer dictaduras clientelares y saquear recursos.

Las consecuencias de estas políticas fueron nefastas. La marca “Made in USA” no sólo se imprime productos, bienes y servicios exportados, también es un registro internacional de muerte, pobreza, barbarie y despotismo.

Ahora es el turno de Groenlandia. Sin poder acusarla de poseer armas de destrucción masiva, de dictadura terrorista o de narcoestado, y sin inventar algún enemigo, Trump quiere apoderarse de la isla ártica porque constituye una posición estratégica para defender los intereses imperialistas norteamericanos, amenazados por la disputa que ejercen los otros imperialistas: chinos y rusos.

Se trata, casi, de una declaratoria de guerra. Ni siquiera sus competidores, sino sus aliados de la poderosa Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desplegaron tropas militares para hacer frente a la amenaza de Trump que prometió tomar Groenlandia por la fuerza. En estos momentos, la OTAN vive la mayor crisis de su historia: la unión política-militar fundada para contener a Rusia corre el riesgo de fracturarse porque un estado miembro atemoriza con agredir a otro.

Detrás de la militarización acelerada del Ártico hay poderosos intereses: Groenlandia es reserva del 25% de las tierras raras del planeta; bajo su suelo y sus mares hay grandes reservas de uranio, hierro, gas y petróleo, su ubicación controla las vías marítimas que acortan en un 40% el trayecto Asia-Europa. La escalada armamentista es la vía para que la industria de la guerra vuelva a actuar como salvavidas de las superpotencias con problemas de crecimiento económico.

El imperialismo es el enemigo de la humanidad. Sus intereses no son los de los pueblos ni de los países dependientes. La disputa por defender o asaltar la hegemonía, la obsesión por dominarlo todo, amedrenta la paz mundial.

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