Por Jaime Chuchuca Serrano
Los “austriacos” —por la Escuela Austríaca y la teoría de la austeridad— se han ido al extremo para exigir la reducción casi total del Estado y permitir la competencia pura, lo que en realidad es un fundamentalismo. Con otras palabras, el Estado se desprende de todos sus deberes y responsabilidades, del cumplimiento de los derechos para la población. Sin embargo, también es parte de la teoría de shock, del neoliberalismo, de los ultralibertarios, de la creación del desorden, para que los pueblos no sepan como responder. El gobierno de Noboa redujo los Ministerios, primero, de 20 a 14, ahora de 14 a 10. Se fusionaron oficinas, se despidió personal, se entreveraron responsabilidades y papeles. Un vaciamiento de la política pública, donde prima el sinsentido del noboísmo.
El plan del noboísmo ha sido siempre desmantelar el Estado y con eso las garantías constitucionales del cumplimiento de los derechos. Mientras más restringidos sean los Ministerios, más competencias absorban, el cumplimiento de los derechos disminuye. Burocráticamente, crece el desorden, hay funcionarios a cargo de 3 o 4 Ministerios, algunos hasta de 8 y 12 entidades, como Neira Hanze. No obstante, después se desentienden de todo, dicen que no son los responsables, sino sus delegados.
“El que mucho abarca, poco aprieta”, dice el refrán. El desmantelamiento del Estado atrae las crisis de las áreas afectadas, especialmente de las sociales. Un ejemplo cotidiano: no hay suficiente personal médico, ni insumos; el desabastecimiento de medicinas en algunos hospitales llega al 70%.
Los Ministros todopoderosos como Roberto Luque e Inés Manzano demostraron la ineficiencia a la que se puede llegar a través de esta fórmula. En el Caso Progen, Luque, estando de Ministro de Energía y Minas, contactó con la empresa vendedora e instaladora de generadores eléctricos y materiales; en mayo de 2024, viajó con su equipo a Estados Unidos, visitó Progen, negoció con John Manning, CEO de Progen, se tomó fotos, grabó videos. Contó a los ecuatorianos el éxito de la visita. Inés Manzano continuó la ejecución. En su época se realizaron pagos millonarios a través de delegados. Después, ella misma dijo que Manning le mintió. Ahora, los dos dicen que ninguno tiene responsabilidad de lo ocurrido.
Al contrario, todo Ministro/a tiene responsabilidad política, civil y penal, por sus actos y contratos (Art. 151 de la Constitución). Los procesos de responsabilidad penal han sido bloqueados por la Fiscalía; la responsabilidad política, por la Asamblea. En conclusión, la fórmula noboísta del desorden, ineptitud e ilegalidad, ha contaminado a todas las funciones del Estado.
