Por Pablo A. de la Vega M. *
En realidad no interesa conocer las diferencias entre Palantir Gotham o Palantir Foundry, si la primera ofrece “inteligencia” para la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas y la segunda lo hace para el sector comercial.
El tema de fondo es que Palantir a través de su acuerdo con la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT), finalmente, tendría acceso potencial a la información, llamadas y tráfico de datos de alrededor de 1,65 millones de líneas celulares activas en Ecuador.
No obstante las leyes de protección de datos que prohíben a cualquier operador espiar o acceder a la red, llamadas o datos personales de usuarios, la persistencia de gobernar decretando periódicamente “Estados de Excepción”, que suponen la restricciones de derechos, por un lado, o la invocación a presuntos “informes secretos” del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), colocan a las y los ciudadanos que carecen de influencia política o, simplemente, no gozan de los privilegios de los que disponen las élites económicas en el país, en la absoluta indefensión.
Esta situación, además, se tornaría más compleja y sensible dada la débil institucionalidad cuyo mandato es generar contrapesos frente a los poderes del Ejecutivo. Por lo menos en un modelo de “democracia liberal” como el ecuatoriano dos instituciones deberían desempeñar ese papel: la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Nacional.
Ninguna de las dos ha ofrecido resultados palpables que muestren que han accionado sus dispositivos institucionales, en el marco de sus atribuciones y competencias, para investigar las denuncias sobre las violaciones a la privacidad de las y los ecuatorianos en el ámbito digital.
La Comisión de Soberanía, Integración y Seguridad Integral de la Asamblea Nacional anunció en diciembre del 2024 que inició un proceso de fiscalización en torno al presunto uso del software espía Pegasus, diseñado y desarrollado por NSO Group, una “empresa privada israelí”, como herramienta de espionaje.
¿Qué efectos para la protección de los derechos digitales de las y los ecuatorianos ha tenido este proceso de fiscalización parlamentario? Ninguno. Quizás, entre otros factores, debido a la estrecha relación bilateral entre el Gobierno ecuatoriano y el “Estado de Israel”. Simplemente, entre bueyes no hay cornadas.
Mientras tanto el presidente Daniel Noboa mantuvo un encuentro, los días en los que se llevaba a cabo el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, en enero del 2026, con Alex Karp, presidente y Josh Harris, vicepresidente ejecutivo, respectivamente, de Palantir Technologies Inc., para ampliar su cooperación con Ecuador, que estos momentos
incluye el análisis de información proporcionada por el Servicio Nacional de Aduana (SENAE), a través de un convenio inicial con la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT).
“Tenemos en el Ecuador ya implementado el módulo de riesgos con Palantir Technologies que ha dado mucho éxito”, declaró en su momento uno de los ministros de Estado que acompañaba a Noboa en esa reunión.
Y, además, anticipó que “hay proyectos interesantes para control de minería ilegal, para control de la pesca ilegal y para control de fraudes en préstamos del sector público, por ejemplo, en el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS)”.
Y, por supuesto, anunció la apertura de oficinas de Palantir Technologies Inc. en Ecuador, a la “altura” de las de Estados Unidos, Reino Unido e “Israel”.
Lo que las autoridades ecuatorianas no han mencionado, dada la opacidad que rodea a la actual administración y, en particular, a las actividades de carácter castrense, es el tipo de asesoría o intervención de Palantir en la Policía Nacional o las Fuerzas Armadas, más allá de la clásica justificación de la “lucha contra el narcotráfico o el terrorismo”.
Sin embargo, si Palantir no lo hace, sus colegas emiratíes seguramente sí lo harán. Es en esta ecuación en la que aparece EDGE Group, con sede en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Según su portal, EDGE Group consolida más de 35 entidades en seis clústeres principales: Plataformas y Sistemas, Misiles y Armamento, Tecnologías Espaciales y Cibernéticas, EDGE Comercial, Tecnología e Industrialización y Seguridad Nacional.
En marzo del 2026, se conoció que la emiratí EDGE Group firmó una Carta de Intención con el Ministerio de Defensa Nacional del Ecuador para implementar un programa de infraestructura de seguridad centrado en la modernización de los sistemas de vigilancia y el fortalecimiento de las capacidades de protección fronteriza.
En otras palabras sistemas de vigilancia y control fronterizo que incluyen el uso de datos y tótems biométricos, reconocimiento facial, huellas dactilares y escaneo de iris.
Según defensa.com este convenio fue acordado durante la visita oficial del Príncipe Heredero de Abu Dabi, S.A. Sheikh Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, a Ecuador.
Esta alianza estratégica tiene como objetivo mejorar las capacidades de defensa y seguridad fronteriza del Ecuador. En el marco de este programa plurianual, EDGE Group suministrará sistemas de vigilancia, respaldados por formación y desarrollo de capacidades locales para garantizar la preparación operativa a largo plazo, de acuerdo a defensa.com.
Empero la vulneración de la privacidad de las y los ecuatorianos, y de sus derechos digitales, no se encuentra potencialmente en riesgo no sólo por la activa presencia y las atribuciones concedidas por el Estado ecuatoriano a NSO Group, Palantir Technologies
Inc. y EDGE Group, sino por la incapacidad institucional estatal de proteger y garantizar esa privacidad y derechos digitales de ecuatorianos y extranjeros residentes en el país.
Es así como a inicios de mayo del 2026, mediante una cuenta de la red X, una compañía de ciberseguridad alertó sobre la presunta filtración de 14.8 millones de registros de datos y 10.6 millones de imágenes en alta definición de tarjetas de identidad nacional bajo custodia de la Dirección General de Registro Civil, Identificación y Cedulación de Ecuador.
Declaraciones oficiales sobre presuntas investigaciones cuyos resultados nadie conoce y explicaciones nada convincentes sobre la “seguridad” infranqueable que esta institución ofrece a los millones de ecuatorianos, han desvanecido la gravedad de este singular hecho.
Finalmente, pasan días, semanas y meses, y los nuevos aliados del Gobierno Nacional, “Israel” y Emiratos Árabes Unidos, se suman al “pater familias”, Estados Unidos, y a un cuarto allegado que lentamente va apareciendo en el escenario de la política exterior ecuatoriana: el Reino de Marruecos. Los “Four Horsemen” están de vuelta.
*1 Coordinador del Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo SJ” (CSMM)
Quito, octubre del 2026

