El régimen de la mentira: energía eléctrica

Periódico Opción
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Por Jaime Chuchuca Serrano

La internalización del miedo en la población ha disminuido la protesta por lo básico: los casos de corrupción, el alto costo de la vida, la crisis de la infraestructura y obra pública, el cumplimiento de los derechos, los gastos indebidos y similares. Los casos de corrupción del gobierno de Noboa en las eléctricas son espeluznantes y, salvo algunos medios, casi no se informa de lo sucedido con ATM y PROGEN, que le cuesta al país mucho más de 150 millones de dólares, por el lucro cesante y daño emergente. Esmeraldas III, proyecto de 90 millones de dólares ejecutado por ATM, aunque solo tenía avances del 29%, fue recibido con firmas del gobierno de Noboa como si estuviera listo al 100%. Recientemente se hizo público un documento notarial que ya hacía notar que se compraban generadores y materiales envejecidos.

Aunque cada año se debería incorporar la generación eléctrica de alrededor de 400 MW, y que según Manzano se ha ampliado en 350 MW, sin embargo, el 84% corresponde al alquiler de las barcazas a Karpowership. Recientemente, Noboa recibió la emblemática obra del correísmo Coca Codo Sinclair, a cambio de un compromiso de 200 millones de dólares de la empresa Sinohydro y el ofrecimiento de 200 millones en crédito; además se entrega la operación de la hidroeléctrica a Power China con un gasto estatal de 46 millones al año, aunque el mantenimiento se dice que cuesta solo 18 millones. Queda en duda si se repararán los miles de fisuras y qué sucederá con la crisis geológica de la zona.

Los mensajes de Noboa y Manzano han sido de lo más confusos. El pueblo viene escuchando del régimen los justificativos más inverosímiles en tiempos de apagones: decían que les vaciaron las represas, que los cortes se debían a una zarigüeya, le echaron la culpa a la gente por consumir mucha energía, ahora se habla de que el sistema se recalienta y de choques de carros en los postes del alumbrado público. Para el colmo, la disputa de Noboa con Petro, por interferir en las elecciones de Colombia, subió los aranceles primero al 30%, después al 50% y ahora al 100%. En medio de la crisis energética, esto es perjudicial para el Ecuador, porque Colombia se rehúsa a vender energía bajo estas circunstancias; en el mejor de los casos la compra de energía se realizaría con aranceles del 100%.

Sobran las razones para desconfiar de Noboa y los ministros que han adoptado el régimen de la mentira como política diaria.

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