Por Ab. Juan Pablo Sansur Ode.
En 29 meses del gobierno de Daniel Noboa, el Ministerio de Salud Pública se ha convertido en una de las carteras más inestables, 7 ministros han pasado por el cargo, el más reciente Jaime Bernabé Erazo, fue designado como ministro en medio de una crisis persistente, falta de medicamentos, presión hospitalaria y una demanda ciudadana sin respuesta, cada relevo se ha presentado como un intento de corregir el rumbo, pero evidencia la dificultad del gobierno para sostener una política sanitaria continua.
Franklin Encalada asumió en noviembre del 2023 y renunció 7 meses después aunque defendió su gestión, fue cuestionado por el desabastecimiento de medicinas y los atrasos en pagos a centros de diálisis, su reemplazo Manuel Antonio Naranjo permaneció 8 meses en su gestión, se impulsó la reparación de equipos hospitalarios con una inversión de 22 millones, pero no se logró resolver la acumulación de turnos, ni la falta de atención oportuna, salió tras una restructuración del gabinete, luego llego Édgar Lama cercano al ejecutivo quien estuvo 3 meses en el cargo y luego pasó al directorio del IESS, durante su gestión en el ministerio se implementó la aplicación CNT-Salud en alianza con la CNT y la empresa HealthBird para agendar citas médicas, sin embargo esta aplicación no funciona hasta ahora.
Juan Bernardo Sánchez lo reemplazó y duró cerca de dos meses, denunció irregularidades dentro del ministerio y según se conoció su salida estuvo marcada por la falta de autonomía en la gestión por la injerencia de Lama.
Después asumió Jimmy Martin quien estuvo 4 meses en medio de protestas, desabastecimientos críticos y una emergencia para la compra de insumos que no logró resolverse, esta crisis coincidió con la derrota de la consulta popular de Noboa en noviembre del 2025, luego de ello el presidente encargó la cartera de salud a la vicepresidenta María José Pinto, al igual que su antecesor no logró resolver el desabastecimiento en los hospitales, su gestión también estuvo marcada por momentos polémicos, desde un incidente en un centro médico donde increpó al personal de salud hasta la difusión de un video en el que aparece en un columpio en medio de reclamos por la muerte de 4 niños en Taisha vinculada a la falta de atención oportuna, ha esto se sumó un viaje a España donde buscó referencia ante el modelo sanitario europeo, pero que generó cuestionamientos al coincidir con actividades oficiales también en un museo.
Ahora contra todo pronóstico a dentelladas y atrabiliariamente designan a Jaime Bernabé Erazo quien tenía un impedimento para ocupar cargo público que el ministerio del trabajo registraba, el nuevo ministro aparecía como deudor del IESS, pero media hora después tenía todas sus cuentas en orden y el impedimento había desaparecido, se demostró que basta media hora para arreglar la situación en contraste con Alexandra Villacis, en ese caso el ministro del trabajo Harold Burbano mintió descaradamente cuando impedía que Alexandra Villacis ocupara el cargo de presidenta del concejo de la judicatura, argumentando un impedimento que debía superarse durante un larguísimo e interminable trámite que podría durar meses.
A esto hay que agregar que Jaime Bernabé Erazo asume el cargo en un flagrante conflicto de intereses, esto no ha desaparecido, lo que prima en el Ecuador es la viveza criolla ya que el flamante ministro de salud liquidó sus participaciones accionarias en el sector hospitalario privado de Guayaquil en una ventana, 72 horas previo a su nombramiento oficial, los registros de la Superintendencia de Compañías confirman que le funcionario traspasó sus capitales en Interhospital S.A e Interlab S.A a una misma persona natural, una acción administrativa dirigida a disipar las alertas por el conflicto de intereses que retrasaron la emisión del decreto ejecutivo 369 queda claro que llega al ministerio Erazo para lucrar, ganar, medrar, para hacer negocios a costa del erario nacional.
