Por Jaime Hernán Acurio Masabanda / Luis René Quisaguano*
Docentes Universidad Técnica de Cotopaxi
Introducción
Nos encontramos en un punto de inflexión histórico, donde las tensiones geopolíticas y los intereses económicos convergen con una acelerada transformación tecnológica. Las estructuras de poder global no sólo se están reconfigurando, sino que lo hacen de manera peligrosa: al borde de un conflicto bélico de escala planetaria. La amenaza de una tercera guerra mundial ya no pertenece a la literatura de ciencia ficción. Se hace presente en discursos, maniobras militares, sanciones económicas, guerras por recursos naturales y en la progresiva normalización del uso de la fuerza para proteger intereses estratégicos.
A través de esta ponencia, abordaremos los principales cambios en la geopolítica global, sus consecuencias en distintas áreas del conocimiento técnico y científico —especialmente en las ingenierías— y el rol que la juventud y los pueblos debemos asumir ante una amenaza cada vez más real para la paz y la vida.
1. Las Nuevas Dinámicas del Poder Mundial
En los últimos años, las tensiones entre bloques de poder —como Estados Unidos y sus aliados frente a China, Rusia y el bloque BRICS— se han intensificado, dando lugar a una carrera armamentista, tecnológica y económica.
Las guerras convencionales, como las de Ucrania o Iran, ya no son únicamente conflictos regionales: son manifestaciones de un sistema internacional que colapsa. La lógica de la dominación se impone sobre los principios de autodeterminación, soberanía y respeto por los derechos humanos. El resultado es un mundo cada vez más fragmentado, donde las decisiones se toman no en función del bienestar colectivo, sino del control de rutas comerciales, recursos energéticos, minerales estratégicos y poder geopolítico.
Los pueblos, una vez más, quedamos atrapados en medio de estas pugnas. No son los líderes políticos ni los grandes empresarios quienes sufren los estragos de la guerra. Somos nosotros: obreros, trabajadores, estudiantes, comunidades originarias, mujeres, niñas y niños. En paralelo, el medioambiente también es víctima silenciosa de estos conflictos.
2. La Guerra como Negocio
La industria armamentista mundial representa hoy uno de los pilares más sólidos de la economía global. Países como Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido e Israel exportan armas a decenas de naciones, a menudo involucradas en conflictos internos o externos.
El ejemplo europeo es revelador. A pesar de enfrentar crisis energéticas, inflación y descontento social, la Unión Europea planea invertir más de 13.000 millones de euros en
armas, y sectores industriales presionan por aumentar esa cifra hasta diez veces. No se trata de defensa: se trata de un modelo económico que necesita conflictos para sostenerse.
Israel, por su parte, mantiene una alianza estratégica con Estados Unidos que le permite actuar con impunidad en territorios ocupados como Palestina. No es una guerra: es una masacre. Y aunque el relato oficial busca justificarla con supuestas amenazas nucleares o “defensa nacional”, los hechos y las cifras hablan de limpieza étnica y castigo colectivo. Esta política de exterminio ha sido repudiada incluso por sectores académicos en EE.UU., Europa y América Latina.
3. Impactos en la Ingeniería Industrial
En este contexto, la ingeniería industrial enfrenta desafíos inéditos. La fragmentación de las cadenas de suministro, producto de sanciones y aranceles impuestos entre bloques, ha obligado a las empresas a replantear sus estrategias logísticas.
Nearshoring y relocalización: Las compañías buscan establecerse en países políticamente “seguros” para evitar costos elevados. México, por ejemplo, se ha convertido en un destino clave para fábricas que desean abastecer a EE.UU. sin pasar por China.
Escasez de materiales críticos: El monopolio chino sobre las tierras raras o la concentración de semiconductores en Taiwán ha llevado a una búsqueda acelerada de alternativas. Tecnologías como los bio-polímeros o el grafeno están emergiendo como soluciones sostenibles y localizadas.
Reconversión productiva: Muchas industrias civiles han transformado sus líneas de producción para fabricar drones, equipos tácticos o vehículos blindados. Esta militarización de la producción plantea dilemas éticos para ingenieros y trabajadores.
4. Ingeniería Eléctrica y Electromecánica: Soberanía Energética y Conflicto
Las infraestructuras energéticas se han convertido en blancos estratégicos. El caso de Ucrania es paradigmático: los ataques rusos a plantas eléctricas dejaron ciudades enteras sin luz ni calefacción. En Gaza, la destrucción de redes básicas ha obligado a depender de sistemas precarios y contaminantes.
La respuesta técnica a estos ataques ha sido el desarrollo de:
Microrredes y almacenamiento descentralizado: Tecnologías como las baterías de ion-litio y los paneles solares portátiles permiten mantener servicios básicos en zonas de guerra.
Innovación local: Las sanciones a Rusia y otros países han impulsado el diseño de turbinas, transformadores y equipos energéticos fuera del dominio de patentes occidentales. Es una oportunidad para la soberanía tecnológica, pero también un campo de competencia acelerada.
El caso ecuatoriano: El proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair revela las contradicciones de depender de potencias extranjeras. Sus fallas estructurales y la cesión de su gestión a China por 50 años constituyen una pérdida de soberanía energética.
5. Ingeniería Hidráulica: El Agua como Arma
El agua se ha convertido en un bien estratégico. En conflictos como el de Etiopía y Egipto por el Nilo, o los sabotajes a represas en Ucrania, el control de fuentes hídricas se utiliza como mecanismo de presión geopolítica.
Las soluciones técnicas ante esta realidad incluyen:
– Blindaje de infraestructuras hídricas.
– Desalinizadoras móviles con energía solar, como las utilizadas en Gaza.
– Tecnologías de bioremediación, imprescindibles para limpiar acuíferos contaminados con residuos bélicos como el uranio empobrecido.
6. Ciencias Informáticas: El Frente Digital de la Guerra
La ciberguerra ha redefinido completamente el concepto de conflicto. Malware como Stuxnet, capaz de sabotear centrales nucleares, marcó el inicio de una era en la que los ataques digitales pueden ser tan destructivos como los bombardeos.
Hoy se prioriza:
– La seguridad por diseño en sistemas SCADA y PLC.
– La soberanía digital, mediante el uso de software libre y sistemas operativos propios (Aurora Linux en Rusia, Blockchain en Irán).
– La regulación ética del uso de inteligencia artificial, especialmente cuando se usa para vigilancia masiva o ataques autónomos.
El uso de drones con reconocimiento facial en Palestina ilustra los peligros de estas tecnologías: ya no se necesita un humano para decidir a quién se ataca.
IA militarizada: Algoritmos de reconocimiento facial en Palestina facilitan persecución étnica; drones autónomos deciden blancos sin intervención humana (Amnesty International, 2024).
7. Cambios Globales y Fragmentación Tecnológica
La competencia por el dominio tecnológico ha fragmentado los mercados. Estados Unidos ha impuesto aranceles del 30 al 50% a productos europeos, mexicanos y brasileños, empujando a muchos países a aliarse con China, que ya es el principal socio comercial de más de 140 naciones.
Se enfrentan dos bloques:
– Occidente (EE.UU./UE): Con empresas como Google, Microsoft, Intel, Ericsson.
– Eurasia (China/Rusia/BRICS): Con gigantes como Huawei, Baidu, GLONASS y sistemas satelitales alternativos.
Esta incompatibilidad tecnológica implica un nuevo tipo de guerra fría, con estándares y redes excluyentes que ponen en juego no solo el comercio, sino también la privacidad, el acceso a la información y la libertad de expresión.
8. Ética Profesional en Tiempos de Guerra
Cada ingeniero y técnico enfrenta hoy dilemas éticos profundos. ¿Es legítimo desarrollar una inteligencia artificial para defensa si luego se usa para matar civiles? ¿Debemos colaborar con industrias que producen armas? ¿Hasta qué punto podemos justificar nuestro trabajo como “técnico” cuando sabemos sus fines?
La ética profesional exige una reflexión crítica. No se trata solo de cumplir normas, sino de asumir responsabilidades sociales y políticas. La ingeniería no es neutral: transforma el mundo, para bien o para mal.
9. Juventud y Conciencia: Un Llamado desde Ecuador
Desde Ecuador, un país históricamente sometido a intereses externos, no podemos permanecer indiferentes. La persecución a migrantes, la criminalización de la protesta y la sumisión a agendas extranjeras nos recuerdan que también somos parte de este tablero geopolítico.
Solidarizarse con Palestina, exigir la paz, denunciar los crímenes de guerra, promover la innovación soberana, proteger los recursos naturales y fomentar una ingeniería ética y solidaria no son actos ideológicos: son compromisos con la vida.
Conclusiones
Estamos frente a un mundo dividido entre quienes destruyen para dominar y quienes resisten para construir. Como estudiantes, ingenieros, ciudadanos y seres humanos, tenemos una responsabilidad histórica: no permitir que la tecnología se convierta en instrumento de muerte. Nuestro deber es luchar por un mundo en el que el conocimiento sirva para sanar, no para herir.
La guerra no es inevitable. La paz tampoco es automática. Ambas son construcciones colectivas. Y hoy, más que nunca, necesitamos construir.
Bibliografía
Amnesty International. (2024). Automated Apartheid: How facial recognition fragments and segregates Palestinians. https://www.amnesty.org/en/documents/mde15/7410/2024/en/
Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador. (2-8 de julio de 2025). En Marcha: Por el Poder Popular y el Socialismo, pp. 1-5.
UN-Habitat. (2021). Reconstructing Mosul: The role of water infrastructure in post-conflict recovery. https://unhabitat.org/reconstructing-mosul
World Bank. (2023). Commodity Markets Outlook: The Impact of Conflict on Supply Chains. https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/37276.
- Ponencia presentada, en nombre de Vanguardia de Docentes de la Universidad Técnica de Cotopaxi en el Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina, con el tema Imperialismo, guerra y lucha de los pueblos, realizado el 30.31 julio y 1 de agosto de 2026 en la ciudad de Quito- Ecuador.

