Por Ruben Altamirano
La asociación de «barbarie y religión» ha sido un eje de los debates filosóficos, políticos, históricos y sociológicos a lo largo de los siglos, pues las creencias religiosas consideradas por unos como “factor para la civilización” en realidad fueron y son una justificación para la violencia extrema, el coloniaje y la dominación. La Conquista de América es uno de los episodios de como la religión se convirtió en el recurso y justificación para el exterminio de los pueblos originarios, usando los más horrendos recursos contra seres humanos.
Los colonizadores y misioneros categorizaban a los pueblos indígenas como «bárbaros» debido a sus prácticas y creencias religiosas no cristianas. Los deshumanizaron, al definirlos como “bárbaros”, se referían con desprecio como gente fea, cruel o violenta, que actúa con brutalidad, como inculto o grosero, alguien que carece educación o cultura (RAL). Entonces la religión se convirtió en el instrumento “civilizatorio” obligatorio. Bajo esta lógica, la erradicación de las culturas locales (percibidas como bárbaras) se justificaba mediante la imposición de la fe, unificando la conversión religiosa y la imposición de la cultura del colonizador.
La fe, el fanatismo religioso, como corrupción de lo sagrado, los discursos teológicos son usados para justificar la violencia irracional, para manipular políticamente y dar sustento moral a criminales y genocidas que en su nombre y el de dios están cometiendo los más execrables crímenes contra niños, mujeres y ancianos en la hora actual, instituyendo el terrorismo de Estado como recurso legitimo para sus afanes de dominio.
Recientemente, uno de los mayores genocidas del momento, Benjamín Netanyahu, en un discurso público en Israel amenazó a gente de su país diciendo «Quién no estudie la Torá será enviado al ejército o a prisión, quien diga: «Moriremos antes de ser reclutados», debería ir a prisión inmediatamente, no voy a aceptar que no quieran ser reclutados».
Netanyahu, en nombre del Torá (biblia hebrea) apremiado por una guerra que no puede vencer, pretende por la vía del miedo y la amenazas revertir la decidía de su pueblo ante el fracaso y los costos humanos de la guerra y los riesgos que para su vida significa la guerra de Israel. Apela a las supuestas ventajas y amenazas que tiene su política guerrerista: «Controlamos el 60% de Gaza, tenemos una zona profunda ocupada dentro del Líbano, estamos dentro de Siria… y todavía tenemos más amenazas, Turquía y Erdogan. He logrado que EEUU nos apoye en Irán gracias a 1000 horas que me dieron en la TV estadounidense».
Netanyahu, a la usanza de las teocracias recurre a la Torá para demandar obediencia, para imponer el genocidio como mandato divino, al que nadie debe oponerse so pena de ser enviado por la fuerza al ejército y cumplir las órdenes de asesinar al pueblo palestino o ir prisión.
Usa el Antiguo Testamento de la Biblia (la Torá judía) al pie de la letra, porque «es la palabra de Dios» que nadie puede osar contradecir y peor, tiene que obedecerse ciegamente.
Y el Antiguo Testamento contiene los 3 Pilares sobre los que se construyó el Sionismo:
1. Israel es el Pueblo Elegido por Dios, sobre miles más, todos nosotros NO judíos (GOYIMS, sus siervos, desechables para ellos), incluidos por supuesto los soldados de Estados Unidos enviados a morir por Israel.
2. Dios les dio a los israelitas su «Tierra Prometida» o «Gran Israel, desde el Nilo hasta el Éufrates».
3. Dios ordena a los israelitas exterminar a los Amalequitas [actuales Palestinos o quienes los Rabinos interpreten como cualquier otro enemigo de Israel: Libaneses, Sirios, Iraníes,…] hasta el fin de los tiempos, en venganza (atención: un Dios vengativo !!) porque los Amalequitas, habitantes de toda la Región de Palestina, se defendieron (naturalmente) a sangre y fuego de la invasión de los israelitas que regresaban de su cautiverio en Egipto, y como los israelitas son el Pueblo Escogido por Dios [por toda la Eternidad] pues «naturalmente» Dios tiene que «castigar» a todo el que se oponga a los caprichos de los israelitas.
El gobierno sionista ha convertido la Franja de Gaza en el lugar con más niños amputados del mundo, más de 40.000 niños palestinos han sido heridos, perdiendo extremidades, en 3 años, en una media de 36 niños amputados al día. Han asesinado a mas de 72 mil personas y tiene en condición de genocidio por hambre a mas de dos millones de palestinos.
Sin embargo, el pueblo palestino, resiste y vencerá.

