Redacción Opción
Cuba resiste más de 60 años de un asedio contante, cruel y criminal por parte del imperialismo norteamericano. El pueblo cubano ha enfrentado y ha vencido muchas batallas en el terreno económico, político y social. El bloqueo económico impuesto durante décadas se inició con el embargo total sobre el comercio de Cuba, resuelto por el gobierno de John F. Kennedy el 3 de febrero de 1962. En lo posterior, todos los gobiernos (14) que le sucedieron multiplicaron las medidas agresivas (invasión a Bahía de Cochinos, atentados y sabotajes terroristas a instalaciones turísticas y a miembros del gobierno cubano, entre otras) endurecieron la legislación para hacer el mayor daño posible a la economía de Cuba, como ejemplos tenemos a Ley Torricelli o la Ley Helms- Burton, que impiden que empresas internacionales comercien con Cuba, sancionan a los barcos que cargaban o descargaban mercadería en Cuba, prohibía el turismo de ciudadanos estadounidenses en la Isla, restringieron las transacciones financieras y las exportaciones.
Hoy el pueblo de Cuba resiste las agresiones de régimen de Donald Trump, que ha ofrecido tomarse Cuba y cambiar de régimen. El bloqueo energético, le impide a Cuba comprar combustible, Trump amenaza e incauta los barcos cargueros que pretendan llevar petróleo a los puertos cubanos.
Con la arrogancia de magnate y el cinismo de un poderoso criminal ha dicho que se va a apoderar de Cuba y hará con ella lo que quiera. Arma operativos para crear el miedo y una crisis interna que debilite las convicciones patrióticas del pueblo cubano, busca generar hostilidades para una ruptura con el gobierno.
Justifica estas medidas diciendo que Cuba representa “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos. Acusación que ha sido calificada por las autoridades cubanas como “ridícula y a su vez peligrosa” porque según evaluaciones del Pentágono y el Comando Sur y ante una solicitud del Congreso, realizada en 1990, establecieron a Cuba como una amenaza nula, salvo que se produjera un éxodo masivo hacia Estados Unidos y la región.
El mismo Índice Global de Crimen Organizado, financiado por el gobierno estadounidense, sitúa a Cuba en el puesto 168 de 193 países en términos de criminalidad.
El presidente Miguel Diaz- Canell ha señalado que “Cuba en un país pacifico. No somos enemigos de Estados Unidos. La Isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra EE.UU. ni permitirá que desde Cuba se actúe contra otra nación. No representamos ninguna amenaza”. Y añadió “que una agresión militar contra Cuba, además de criminal, originaria una grave crisis e inestabilidad en la región. Lo que suceda con Cuba hoy le puede suceder a cualquier país. Los propios Estados Unidos corre el riesgo de crear un foco de caos e inestabilidad en su propia frontera.
La guerra económica contra Cuba le ha generado pérdidas de entre dos y cuatro mil millones de dólares anuales durante sesenta años. Cifras que se quedan cortas frente a las penurias sufridas por la población cubana.
El asedio de Trump, dice Miguel Diaz Candel, “nos obliga a comerciar con la mayor desventaja, con prohibición de transacciones en dólares; obligados al uso de costosos préstamos comerciales, Visa y MasterCard han dejado de operar; mineras canadienses y cadenas hoteleras españolas huyen por miedo a las sanciones secundarias de la administración Trump. En los últimos cinco años unas 250 nuevas medidas hostiles han sido adoptadas por el gobierno estadounidense.
El objetivo con el bloqueo de rendir por hambre al pueblo cubano y provocar el derrocamiento de la Revolución y aunque el propósito político no se ha sido alcanzado, el gobierno cubano reconoce el impacto real, nefasto sobre la economía y la sociedad cubana que ha sufrido muchos daños y sufrimientos.
Reformas económicas y políticas en Cuba
La grave situación de Cuba ha llevado al gobierno y a la Asamblea Nacional a adoptar el 12 de junio 176 reformas de carácter económico y político, principalmente la apertura a la inversión privada extranjera en al campo energético y de turismo, abriendo áreas que estaban bajo control estatal al sector privado, flexibilizan el comercio exterior y la propiedad inmobiliaria.
La reforma energética, esta destinada a superar la crisis de generación y la dependencia del petróleo para lo cual proponen acelerar la transición hacia fuentes renovables de energía (FRE), incentivando la inversión privada y extranjera, y la desregulación para facilitar la importación de tecnologías, el objetivo que las energías limpias representen el 24% de la matriz energética para 2030, el 40% para 2035 y el 100% para 2050. Además, se permite la participación de inversión privada y extranjera en la compra y venta de combustible, incluyendo el mercado minorista se facilita que las empresas extranjeras suministren paneles, baterías e inversores de manera directa, promoviendo soluciones energéticas independientes a nivel local y comercial.
En el sector Turístico, se abre la entrada de nuevos actores e inversores para la explotación del área hotelera para rescatar al turismo sufre una fuerte caída.
La inversión Extranjera, facilita la participación directa de ciudadanos cubanos no residentes.
Asimismo, se modifican las reglas del sistema financiero, el comercio exterior y el mercado inmobiliario, descentralizando la toma de decisiones para dinamizar la producción y el consumo.
El gobierno cubano ha señalado que estas medidas están estructuradas ´para dotar al país de nuevas herramientas frente al embargo y a la escasez de combustibles.
