El shock del motosierra

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Por Francisco Escandón Guevara

En alrededor de tres semanas el presidente Xavier Milei pasó de ofrecer parar la inflación, dolarizar la economía y combatir la casta a impulsar un experimento ultra neoliberal que profundiza la pobreza y la desigualdad social.

Hasta antes de posesionarse, el argentino jamás habló de medidas económicas de ajuste al pueblo. Sólo a partir de su embestidura se anunció el plan de shock económico compuesto por devaluaciones monetarias, incremento en las tarifas de los combustibles, eliminación de subsidios en la transportación y energía, privatización de los activos del Estado, desregularización de la economía, paralización de la obra pública, precarización del trabajo, etc.

Con dos decretos y una propuesta de Ley, Milei volvió a encender la motosierra irracional que usó en la campaña electoral, pero esta vez para destrozar la economía de millones de trabajadores que arrastran el yugo de los gobiernos kirchnerista y de Macri.

En el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) se reformaron más de trescientas leyes para favorecer a transnacionales y grandes empresarios, en tanto, se criminaliza cualquier forma de protesta social. Con la Ley Ómnibus el régimen busca la venia del Parlamento para gobernar a sus anchas mediante una reforma constitucional de facto que anulará las facultades legislativas del Congreso hasta el fin de su mandato.

La libertad que promueve Milei es una licencia para la acumulación de riquezas sin límites en beneficio de las élites, de las castas, antes denostadas y ahora recicladas en el gabinete ministerial. En tanto, se formaliza un régimen de vasallaje para el pueblo que será enajenado en varios de sus derechos humanos.

Para legitimar el ajuste e imponer su modelo totalitarista de gobierno, el peluca entretiene a su electorado urdiendo una tramposa polarización con los políticos, especialmente contra los congresistas, que legitime el inicio de su autocracia. Ese estridente circo de gritos e improperios es complementado con la amenaza de violencia y represión estatal.

Cuarenta años después del fin de la dictadura militar, el fantasma del autoritarismo mesiánico de Milei es el recurso dictatorial para imponer el dogma del mercado y su mano invisible que no es sinónimo de igualdad, ni de progreso social.

El rechazo, los cacerolazos y la movilización social desembocará en un paro general. En las calles se definirá el destino de la Argentina: se impondrá el gobierno respaldado por las élites de siempre o el pueblo vencerá.

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