La dictadura: entre semianalfabetos y cheerleaders

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Por Jaime Chuchuca Serrano

A la lista de partidos proscritos: la Revolución Ciudadana, Construye, Amigo, y procesados: Unidad Popular, ahora la concentración del poder noboísta suma a Pachakutik. La RC ha tenido entre 30% y 40% de los votos en los últimos procesos electorales; Construye, con Fernando Villavicencio asesinado, tuvo gran votación; la Unidad Popular que ha agrupado a varias organizaciones sociales; y Pachakutik, el partido indígena por antonomasia del Ecuador. Pero, el noboísmo cree que anular a los adversarios es lo más normal en la democracia.

Más bien, esta es la forma hacendataria y empresarial oligárquica de hacer política: evitar toda competencia con procesos injustos. ¿Cómo es que ADN, a pesar de no justificar el origen de sus recursos, nunca fue cancelada, ni suspendida, ni investigada por la Fiscalía? Simplemente, en Ecuador no hay justicia, ni libertad electoral; menos si nos ponemos a pensar en el Consejo Nacional Electoral prorrogado y cuestionado por fraude; en el Tribunal Contencioso Electoral que resuelve solo a favor del poder de turno; y en una Fiscalía que procesa a la oposición política, pero no a Noboa y su organización.

Se ha amenazado y procesado a alcaldes y precandidatos, algunos cuentan con prisión preventiva. Además, producto de la nueva emergencia judicial (para seguir en emergencia), declarada por el Consejo de la Judicatura, se ha puesto en procesos disciplinarios y enjuiciado a jueces y funcionarios judiciales. Todo esto no se hace con investigaciones independientes, en su mayoría, no hay pruebas públicas, por la supuesta reserva, y los procesos son endebles.

Si hasta un Osvaldo Hurtado, representante de la derecha ecuatoriana, cuestiona la dictadura de Noboa (la proto y cripto-dictadura, dice él), es el noboísmo es insostenible, a pesar de los semianalfabetos de ADN, como los ha calificado. La burbuja de cristal de la derecha se ha roto, y sienten en carne propia el peligro para la oposición política de derechas, ya no solo para las izquierdas. El noboísmo es un peligro para el país, con su pésima planificación, casi nula transparencia contractual, mal uso de los dineros públicos y el saqueo de los fondos (como en los casos Progen y ATM).

Los pasquines gobiernistas, (los cheerleaders, como los califica Noboa), y sus funcionarios salen con la diatriba contra la oposición: desacreditan, calumnian y procesan. Varios periodistas y profesionales ya han sido procesados por opinar en contra del gobierno. Cuando Noboa espeta: “si fuera un dictador, no podrían decir que soy un dictador”, es un argumento falaz, porque ninguna dictadura puede silenciar a todas las disidencias.

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