La economía del engaño

Periódico Opción
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Por Jaime Chuchuca Serrano

La economía ecuatoriana perpetua los mismos ejes estructurales: la dependencia de Ecuador con Estados Unidos, el extractivismo, los Acuerdos Comerciales de libre mercado, la deuda externa, el neoliberalismo, refuerzan la reprimarización de la economía ecuatoriana. La mejora de las exportaciones se enfoca al crecimiento del poseedor de los capitales agrícolas, extractivos, comerciales, financieros; mientras que los ingresos de los trabajadores han disminuido al igual que los salarios reales. Un dato importante que debe verse en el segmento del lavado de activos, es el incremento de las inversiones de Panamá (76 millones) y Costa Rica (252 millones), países que fueron sacados de la lista de paraísos fiscales por el régimen.

Los engaños permanentes del gobierno por las supuestas mejoras en la economía del pueblo llegan a la sinvergüencería. No obstante, en sus mismos números la pobreza multidimensional ha crecido al 41,7%. La vida de la gran mayoría de los ecuatorianos empeora. Muchos de los estudios del INEC y del gobierno siguen usando el Censo de 2010 y las proyecciones hasta junio de 2020. No se usa el último censo del año 2022. De este modo, se tergiversan las muestras y los resultados de los datos sobre la pobreza, empleo, subempleo y otros indicadores. Es un engaño de gran nivel. Además, los nuevos bonos distorsionan también las mediciones y tampoco hay datos públicos sobre su distribución y alcance.

La deuda pública sigue en incremento y en 2026 el gobierno tendrá que pagar más de 8 mil millones de dólares, 3952 millones solo a prestamistas internacionales. Algunos créditos superan el 7,92% de los intereses. Varios voceros oficiales han señalado que en 2026 se pedirán más de 16 mil millones de dólares, con lo que la deuda pública superaría los 100 mil millones. Noboa solidifica las relaciones políticas y económicas conservadoras para ampliar el excedente económico de las oligarquías y las burguesías más retardatarias; son los casos de los nuevos convenios megamineros, la privatización del sector energético y la corrupción. El gobierno sigue usando el discurso del libre mercado y la inseguridad; sin embargo, del otro lado, el pueblo sigue reclamando por la economía, educación, salud, empleo, mientras ve correr ríos de sangre en las calles.

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