Dr. Carlos Sánchez Marroquín
Hoy que compartía la marcha del 1 de Mayo, algunos “amigos”, decían, trabajen vagos, y me puse a pensar, en serio hay gente que piensa o se le pasa por la mente, que los trabajadores somos vagos.
No me lo contaron, voy a comentarles parte de mi vida, que estoy seguro es la vida de miles de trabajadores, cuando recién me gradué en el colegio fiscal LAM y me puse a buscar un trabajo, de paso me siento orgulloso del origen de mis padres, (César Gonzalo) un dirigente obrero, (Fabrica la Internacional), mi madre la más hermosa (Laura Maria), como todas las mujeres de los obreros y trabajadores, madre ejemplar, excelente ama de casa, madre de 9 hijos, pero con un amor, de esos que solo las mujeres del pueblo saben dar, para ayudar a mi padre, cuando estaba en huelga, cuando no alcanzaba la plata, que era muy seguido, lavaba ropa ajena y en las tardes vendía cualquier cosa en las esquinas donde vivían.
Pero regresando a la parte de mi historia, con el título bajo el brazo, pensé conseguir un buen trabajo, me refería a que estaba preparado para una oficina, mis notas no eran tan malas, la primera sorpresa, debía tener “padrinos”, pero los míos eran igual de pobres trabajadores, así que, a trabajar en la fábrica, que mi hermano (Cesítar, raspa), ya fallecido, me dio consiguiendo.
Manos a la obra, como vivía un poco lejos, a levantarnos con mi compañera, a las 4h30, me preparaba el desayuno, era cafecito con pan o agua de viejas con pan, y un pequeño almuerzo para llevar a la fábrica, y a la calle y en ese entonces el único transporte que existía era los transportes que llevaban a la gente a trabajar en las fábricas por el sector de qué pasaba cercano diríamos unas 10 cuadritas cerca de mi casa tenía que cogerlo a las 5:00 h de la mañana caso contrario ya no alcanzaba a llegar a la fábrica a la cual ingresaba a las 6h00, si no entraba a las 6:00 ya no me permitían la entrada y perdía la semana integral, que era fatal para mi escuálida economía, la rutina trabajábamos desde las 6:00 de la mañana hasta las 15:00, y podíamos quedarnos unas dos 3 horitas más para hacer horas extras.
Tanto trabajo, tanto esfuerzo y el primer sueldo dije, se me hizo vamos a tener para tener algunas cositas, pero fue lo contrario, sí en ese entonces en sucres, pero al final lo que alcanzó fue con las justas para comprar algunas cositas para comida pagar el arriendo y nada más.
Pero estaba bien estaba trabajando, pasé de la comodidad, de la vida estudiantil a la vida del trabajo, manos lastimadas, cuerpo cansado, es decir trabajaba más de 8 horas pero la plata no alcanzaba y me dije en ese entonces, puedo hacer este trabajo toda la vida? creo que sí pero no me va a gustar estar toda la vida, en este mismo trabajo y luego comencé a ver qué posibilidades, tenía buscar otro mejor trabajo, sí lo intenté y nadie me daba la oportunidad, es decir no tenía padrinos, la única forma que, encontré era prepararme, estudiar pues las condiciones laborales de los que desarrollábamos dentro de la empresa eran agotadoras y peor aún, la situación de los otros amigos y conocidos de las otras fábricas eran peores, no les pagaban lo completo, les hacían trabajar más de las 8:00 h y peor aún, algunos ni siquiera les afiliaban a IESS, creo que en la fábrica donde me consiguió mi hermano tuve suerte, porque en las otras fábricas las condiciones eran peores, y me dije aquí hay que superarse, joven con sueños de conquistar el mundo.
Por cierto, mucho tiempo antes en mis épocas de estudiante secundario ya había tenido la oportunidad de leer algunas cosas, algunos documentos, fui parte activa en ese entonces la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador, muy de cerca seguía las luchas y participaba activamente en las luchas sociales, y uno de mis hermanos que ya no está conmigo (Jorge Coco, el Profesor), fue el que me dio ese ánimo para estudiar. Madrugó y me inscribió en la gloriosa Universidad Central del Ecuador donde en ese entonces la Facultad de Jurisprudencia, Escuela de Derecho, tenía un horario para trabajadores, las clases eran desde las 17:00 y concluíamos nuestras labores de estudio a las 10:30 a veces un poco más, es decir inicie y me tope con muchos otros jóvenes que tenían iguales o peores condiciones que las mías, cansados después de un día agotador pero con las ganas inmensas de seguir creciendo, es decir no creo que haya sido el único ni creo que sea el último pues en esta Universidad Central nos dieron esa oportunidad y crecimos con grandes maestros que nos dieron grandes enseñanzas era azul pues el horario establecido para levantarnos cuatro de la mañana entrar a trabajar 6 de la mañana trabajar hasta las 15:00 h de la tarde 16:00 h de la tarde luego corriendo a la Universidad entrar a las 5 salir a las 11 llegar a la casa agotado.
Por eso cuando escucho y leo, “los trabajadores son vagos” Y me indigno, les digo que no han vivido la realidad, que nosotros los trabajadores tenemos y teníamos en ese entonces, la fábrica que no fue eterna, tuve la oportunidad de trabajar en otras cosas, trabaje en la construcción haciendo lo que podía hacer, paliando, picando, ayudante de maestro (Don Luchito) luego entré a trabajar en vidrios (N/N), en esas calamidades también fui a trabajar de estibador, (Manolo un gran amigo), cargar y llenar los camiones de mercadería, barraganete, etc., pero no me moría de hambre, ni mi familia, lo hacía para seguir viviendo y luchando por mi sueño, conquistar el mundo.
Por esas circunstancias de la vida, mi madre siempre entradora, dirigente barrial por siempre, preocupada por la gente, hacia obra social unía al barrio y tuvo la oportunidad, de conocer en ese entonces a una señora hermana de un banquero, la cual conociéndole a mi madre en las obras sociales que hacía dentro del barrio, le dijo que tenía la posibilidad de hablar con su hermano, para que me diera la oportunidad entrar al Banco, a trabajar, en lo que sea, qué fabuloso, dije ya estaba estudiando en la universidad, pero la sorpresa era que no entraba, a un puesto de escritorio, pero fue genial, mensajero de un banco, llegué a ser ayudante del departamento legal, esa es la historia, que luego de las labores en los trabajos, y en el estudio, me daba tiempo para divulgar los pensamientos de cambio y transformación.
Contada parte de la historia en pocas letras ¿en verdad los trabajadores somos vagos?, no señores no estoy de acuerdo los trabajadores no somos vagos, con esfuerzo con dedicación vamos creciendo y somos parte esencial, en cada uno de las labores que desempeñamos, somos el pilar fundamental del progreso, de la creación de la riqueza, en verdad no es nada fácil, en la venta de nuestra fuerza de trabajo, lo hacemos de forma honrada, somos parte vital, que se construyen las grandes fortunas y sí somos parte esencial del progreso de la sociedad, sí vendemos nuestra fuerza de trabajo pero lo hacemos honradamente por eso es que voy luego de 40 años de haber trabajado en diferentes oficios y cosas del destino hoy me jubilé, pero sigo activo, no me jubilé de abogado, porque sigo ejerciendo, sigo laborando, sigo pensando que hay que cambiar el mundo, sigo pensando en asaltar el cielo clon mis manos, para que el mundo sea diferente, sea más solidario,
Por eso el Primero de Mayo, desde mis épocas de estudiante secundario, han sido y van a seguir siendo, parte de mi actividad, para ser solidarios con aquellos que son explotados, ser solidarios con aquellos que nos tienen trabajo y por supuesto en la lucha permanente para una redistribución de la riqueza, no creo que sea justo que pocos tengan mucho y muchos no tengamos nada, el Primero de Mayo no es de los vagos, el Primero de Mayo es de los trabajadores, es la lucha de nuestros antecesores, que pelearon por 8 horas de trabajo 8 horas de descanso y 8 horas para superarnos, hoy podemos dejarlo de legado para las futuras generaciones, nuestros antepasados que dieron su vida para que podamos tener un trabajo decente un salario digno, por nuestros antepasados que dijeron no a la súper explotación de la mano de obra el Primero de Mayo es por aquellos hombres y mujeres que en el campo y la ciudad venden su fuerza de trabajo y al final de los días y de los años mueren en la pobreza absoluta, porque los empleadores o los empresarios no fueron justos, no pagaron lo que les correspondía, por el Primero de Mayo no es de los vagos, el Primero de Mayo, es porque sigue existiendo la desigualdad social, porque siguen los empleadores dueños de los medios de producción súper explotando la mano de obra, porque hoy en nuestros días el trabajador es súper explotado a pretexto de encontrar las nuevas formas de relaciones contractuales, con un contrato que se llaman de servicios, que en la práctica se ha vuelto una super explotación de la mano de obra, porque no les pagan lo que les corresponde, no les aflige a la Seguridad Social y cuando les dan contrato lo hacen por tiempos parciales por 1 año como máximo y lo peor les descuentan los aportes a la Seguridad Social y esos aportes hacen plata de bolsillo para comprarse mansiones y vehículos de lujo o paseos y no pagan a la Seguridad Social, dejando a sus colaboradores sin el servicio esencial para salud o prestamos emergentes, por eso el Primero de Mayo, no es de los vagos, el Primero de Mayo, significa que todavía podemos ser solidarios, por un Primero de Mayo, unitario y combativo, por supuesto que sí, por un Primero de Mayo que signifique basta de la explotación de la clase obrera, por un Primero de Mayo, que signifique la Unidad de los trabajadores y los pueblos en el camino de la construcción de la Patria Nueva, en fin los trabajadores, no somos vagos, el que entendió, felicitaciones.
