Permiso por maternidad

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Por Isabel Vargas Torres

En el Ecuador se discute la reforma la Ley para el permiso de maternidad. Voces como la de Esteban Torres, asambleísta de derecha sostienen que ampliar el plazo a 14 semanas “perjudicaría” a las mujeres, pues los empresarios evitarían contratarlas.

Este argumento revela una visión muy estrecha de lo que significa la maternidad y el derecho de las mujeres a tener un espacio de tiempo para su recuperación y expresa también que se privilegia el interés de los grandes grupos económicos —que han acumulado más de 9.000 millones en ganancias— por encima del interés superior del niño, niña y adolescente y el derecho de las mujeres.

En la Constitución, en el principio pro- persona y el Convenio 183 de la OIT, ratificado por el Ecuador, establecen que la maternidad y la lactancia deben ser protegidas con un enfoque reforzado.

La Corte Constitucional del Ecuador ha señalado que estos derechos no pueden resolverse como simples trámites administrativos, sino que requieren un análisis integral que incorpore salud reproductiva, cuidado humano y corresponsabilidad social.

La evidencia internacional demuestra que ampliar el permiso es posible y necesario.

En países desarrollados el permiso de maternidad es mucho más amplio que en Ecuador; por ejemplo, Australia y Albania reconocen hasta 52 semanas, Alemania 14, Austria 16, Bélgica 15, Canadá alrededor de 18 semanas, y Suecia combina licencias parentales que superan el año.

Esto demuestra que ampliar el plazo no solo es posible, sino que es una inversión en salud y desarrollo infantil. Un niño sano, nutrido y cuidado tiene mayores posibilidades de crecer en plenitud, lo que repercute en el futuro de la sociedad y en la productividad de los países.

La Organización Mundial de la Salud, recomienda que los bebés sean amamantados durante los primeros seis meses de vida.

Reducir la maternidad y lactancia a un costo económico es condenable. Los derechos alcanzados siempre incomodan a las élites, pero son conquistas que garantizan democracia y justicia. Ampliar el permiso de maternidad no es un lujo: es una inversión en la vida, en la salud y en el futuro del Ecuador

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