Por Dr. Marco Villarruel A*
El Diario Expreso de Guayaquil dejó de circular este 9 de octubre, como corolario de una disputa entre el gobierno, a través de su delfín José Julio Neira, y los directivos de Gráficos Nacionales S.A. (GRANASA), editora de los diarios Expreso y Extra.
Las razones del gobierno, según lo ha declarado Neira, son las diferencias presuntivas encontradas en la declaración del impuesto a la renta del ejercicio fiscal 2023, y mil artificios más. La empresa, según su presidente Galo Martínez Leisker, ha cumplido con todas las normas legales.
La verdad sea dicha, el origen del conflicto está en la posición editorial del diario con respecto a la política, la economía, la transparencia, las relaciones internacionales y la forma de manejar el Estado por parte de Daniel Noboa y su equipo. Comenzó el hostigamiento a través del bloqueo publicitario (que derrumbó la economía del periódico), el acoso administrativo con las acciones de la Contraloría y la Fiscalía, y las continuas amenazas de parte de Neira.
El detonante del conflicto fue el artículo del columnista Roberto Aguilar titulado “El anticorreismo sintético del servicial José Julio Neira”, redactado después de una polémica aparición en la televisión. La nota periodística fustigaba la acción política del funcionario al frente de algunas dependencias públicas que están a su cargo. Es decir, la razón del ataque al diario no está en los informes del SRI con respecto a la empresa sino la posición del diario ante el país.
Pero la historia viene de muy atrás. Quizá desde la publicación del editorialista Jorge Vivanco Mendieta que dio a conocer el uso abusivo de los fondos reservados por parte del vicepresidente Alberto Dahik en 1995, para comprar votos en el Congreso Nacional, era una prueba de que el diario se preocupaba de investigar y publicar las acciones corruptas de los funcionarios públicos.
Hay otros casos en los que la prensa nacional, en este caso diario Expreso, dio a conocer los pormenores de actos ilícitos de miembros de los gobiernos. Hace muchos años la legendaria periodista de investigación María Albán Estrada publicó el reportaje “Con Dios todo se puede: la invasión de las sectas al Ecuador”, y “Las financieras: el atraco del siglo”, entre otros, que igualmente le trajo el encono de los gobiernos y de las camarillas corruptas de siempre.
Los periodistas que hacen Periodismo de Investigación (IP) han trabajado en el Expreso en temas como el caso Holding/Gran hermano que involucraba al expresidente Rafael Correa.
Un tema que malquistó a Noboa es el Argolla del Control que se refería al Superintendente de Compañías, Luis Cabezas Kleere que, según la investigación, hacía quebrar empresas para comprarlas a menor precio. Otros temas de investigación periodística (IP) publicados por Expreso fueron sobre la Seguridad Social y la forma de manejar sus dineros, y el caso Progen. También la adjudicación del bloque petrolero Sacha, y el caso Petro/pólizas en Petroecuador.
La opacidad como método ha señalado Fundamedios para identificar la estrategia gubernamental antimedios. Opacidad porque no entrega o dilata la entrega de los documentos solicitados, a pesar de que la ley de Acceso a la información obliga el cumplimiento.
La persecución a los medios y a los periodistas, a los colectivos de periodistas de investigación, es el mecanismo gubernamental para ocultar su colosal fracaso en la gestión. Pero no hay que olvidar otros métodos como la saturación mediática y la abrumadora y millonaria pauta en algunos medios que se alimentan de los recursos públicos.
El uso de los medios digitales le significa al Ecuador $ 9 000 diarios solo en Meta, y 1.4 millones entre 2020 y 2025, asegura Karina Bazante, de la verificadora Lupa Media.
Es interesante observar que las verificadoras (fact checking) como Ecuador Chequea, Ecuador Verifica, Lupa Media, UDLA Chanel Chequea, han observado reiteradamente que el discurso político de Daniel Noboa contiene muchas imprecisiones, datos falsos que, incluso, no coinciden con los números de las dependencias oficiales.
Entre otros datos hay que añadir que por orden de “arriba” ningún funcionario de alta jerarquía puede asistir a los estudios de Ecuavisa. Y si bien es cierto que el presidente recorre el país y ofrece entrevistas “exclusivas” a varias emisoras locales, también se ha denunciado que las “avanzadas” de funcionarios ofrecen dinero a través de la famosa pauta, pero piden de antemano las preguntas, lo cual es condenado por la ética del periodismo.
El gran rival: el periodismo de investigación
El periodismo de investigación (PI) no es nuevo en el Ecuador, pero siempre ha sido una especie de fiscalía que ha permitido conocer lo que las autoridades civiles, judiciales, militares, eclesiásticas, diplomáticas, privadas, empresariales, incluso de las extranjeras (como el papel que cumplen las empresas chinas en la actualidad).
María Albán Estrada (+) es considerada la primera periodista de investigación en el Ecuador. Fernando Villavicencio (+), Christian Zurita, Juan Carlos Cabezas, Mónica Almeida, Arturo Torres, entre otros muy destacados.
La IP desnuda al régimen noboista
Pocas semanas antes del desahucio al Expreso, se publica el libro de IP denominado “China sin beneficio de inventario” publicado por la Fundación Mil Hojas,( https://milhojas.is/expediente-china) que se constituye en un notable ejercicio de investigación sobre la política económica del presidente Noboa, desde las alianzas con China, la verdad sobre las empresas mineras chinas, la deuda externa con China, las increíbles piruetas en el campo de la electricidad y la energía, los interminables procesos judiciales por la corrupción de diplomáticos y gerentes chinos, hasta la denuncia de la intervención de funcionarios políticos ecuatorianos corruptos desde el gobierno de Rafael Correa.
Este trabajo periodístico nos permite analizar la opacidad en las negociaciones. Por ejemplo, las razones últimas que llevaron a Noboa a firmar un TLC sin beneficio de inventario, donde entre muchos párrafos se pone en listas preferenciales al banano ecuatoriano (cuyo mayor exportador es precisamente Daniel Noboa). Opacidad es también el famoso secretismo y las cláusulas secretas que como se sabe en tantos casos, siempre terminan en contra de los intereses nacionales.
Noboa, Neira y su grupo oligárquico-industrial-bancario han cerrado la voz de denuncia del diario Expreso, pero resulta incapaz ante el poder del PI, ni siquiera comprando más y más medios de comunicación y espacios en las redes sociales.
Quito, septiembre del 2026
*Periodista. ExDecano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador UCE..

