Redacción Opción
Con la presentación del libro Cuando el León Dormido Despertó. El paro de Riobamba de octubre de 1976, del dirigente social y político Gabriel Montoya Z., y un homenaje a los hombres y mujeres que encabezaron aquella histórica movilización, se conmemoraron los 50 años del Paro de Riobamba de 1976.
El acto se realizó el lunes 19 de octubre de 2026, en el salón principal de la Unión Nacional de Educadores de Chimborazo (UNECH), con la asistencia de alrededor de 200 personas, entre docentes, trabajadores, jóvenes estudiantes y público en general. La jornada constituyó un espacio para recuperar la memoria histórica de la lucha popular, reconocer a sus protagonistas y reflexionar sobre la vigencia de sus reivindicaciones.

La mesa directiva estuvo integrada por Julieta Logroño, directora académica de la Universidad Central del Ecuador; Viviana Coloma, presidenta de la UNE de Chimborazo; Sarita Damián, reina del magisterio de Chimborazo; Isabel Cáceres, secretaria del comité organizador y presentadora del libro; Andrés Espinoza, vicepresidente del comité; Diana Barreno, dirigente juvenil; Josué Silva, representante del sindicato de la EERSA; y Alber Núñez, docente y dirigente social y político.
Una jornada de rebeldía y dignidad popular
El Paro de Riobamba comenzó el 19 de octubre de 1976, como respuesta a la pretensión de trasladar oficinas públicas, particularmente las de la Empresa Eléctrica Riobamba S. A. (EERSA), a la ciudad de Ambato. La medida de protesta trascendió esa demanda inicial y se convirtió en una expresión de rebeldía y dignidad del pueblo chimboracense frente a las condiciones de pobreza, analfabetismo y abandono del campo, así como a las deficiencias en educación, salud y obras públicas que afectaban a la población.
La movilización se produjo durante la dictadura militar del Consejo Supremo de Gobierno, integrado por el almirante Alfredo Poveda Burbano, el general Guillermo Durán Arcentales y el general Luis Leoro Franco. En ese contexto de restricciones a las libertades democráticas, la protesta popular expresó el descontento acumulado frente a las condiciones sociales y políticas del país.
La unidad de los trabajadores, estudiantes, campesinos y barrios populares
Durante la presentación de su obra, Gabriel Montoya destacó que el Paro de 1976 no fue un hecho fortuito ni una explosión aislada de inconformidad, sino el resultado de un proceso de organización y unidad entre diversos sectores sociales que dejaron de lado sus diferencias para impulsar una causa común.
Trabajadores sindicalizados, estudiantes, comunidades campesinas e indígenas y habitantes de los barrios populares articularon sus esfuerzos en una movilización que paralizó actividades productivas, convirtió las aulas en espacios de deliberación y llevó a miles de personas a las calles.
Entre las organizaciones participantes estuvieron los sindicatos de trabajadores de la EERSA, del Consejo Provincial y del Municipio; los estudiantes secundarios agrupados en la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE); los estudiantes de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), organizados en la FEPOCH; y los de la entonces extensión universitaria de la Universidad Central del Ecuador en Riobamba, agrupados en la FEUE.
Montoya resaltó que aquella experiencia demostró la capacidad de los sectores populares para construir acuerdos, organizarse y actuar colectivamente frente a las decisiones del poder.
Al cumplirse medio siglo de aquella jornada, expresó su gratitud hacia quienes hicieron posible la movilización y destacó el papel de sus dirigentes y dirigentas, cuyo compromiso contribuyó a consolidar la unidad popular.
Homenaje a los protagonistas del Paro
Uno de los momentos centrales del encuentro fue el reconocimiento a quienes desempeñaron un papel destacado en la organización y conducción de la protesta. Entre los dirigentes recordados estuvieron Ángel Guambo y Germán Cantos, del sindicato de la EERSA; Oswaldo Ruiz Chávez, presidente de la Unión Nacional de Educadores de Chimborazo; Iván Moreno Galárraga, fundador y rector de la ESPOCH; Fausto Chiriboga Larrea, presidente de la FEUE de la entonces UCE-R; Luz Luzuriaga, presidenta del Comité de Mujeres y periodista de ERPE; y María Murgueytio, vicepresidenta del Comité de Mujeres, profesora del colegio Maldonado y alcaldesa de Riobamba, entre otros protagonistas.

También se honró la memoria de Celestino Paucar, quien perdió la vida durante el Paro, en reconocimiento a quienes sufrieron las consecuencias de aquella jornada de lucha popular.
Montoya sostuvo que recordar estos acontecimientos no significa únicamente mirar al pasado, sino recuperar sus enseñanzas para enfrentar los desafíos del presente. En ese sentido, mencionó la justicia climática, la equidad de género, el acceso universal a la tecnología y la defensa del trabajo digno en la era digital. Asimismo, planteó la oposición a la privatización de sectores estratégicos como la salud, la educación y la energía eléctrica, y la necesidad de luchar por un Ecuador justo y soberano.
Al evocar el significado de aquella movilización, afirmó que el Paro de 1976 dejó una lección fundamental: la organización popular constituye una fuerza capaz de enfrentar el autoritarismo y defender los derechos colectivos. También destacó el papel del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE) en los esfuerzos por articular a los distintos sectores que confluyeron en la protesta.
La juventud y la vigencia de las luchas populares
La dirigente juvenil Diana Barreno intervino en representación de las nuevas generaciones y señaló que las enseñanzas de aquellas luchas constituyen una referencia para la juventud actual. Sostuvo que las y los jóvenes tienen la responsabilidad de asumir un papel protagónico en la defensa de la justicia y en las transformaciones que demanda la sociedad.
Por su parte, Julieta Logroño destacó la trascendencia histórica de la acción popular y rindió homenaje a los dirigentes del Paro que estuvieron presentes en el acto.
El exrector de la ESPOCH Iván Moreno y Nelly Chávez también compartieron emotivas intervenciones y expresaron su agradecimiento por la realización del homenaje, que permitió reencontrar a protagonistas de aquella experiencia y mantener viva su memoria.
La jornada concluyó con la participación del escritor Xavier García, quien recitó su poema Despierta, León Dormido, compuesto en julio de 1976, en el contexto de los acontecimientos que precedieron al Paro.
A cinco décadas de aquella movilización, la presentación del libro de Gabriel Montoya y el homenaje a sus protagonistas reafirmaron la importancia de preservar la memoria histórica de las luchas sociales de Riobamba y Chimborazo, así como de transmitir a las nuevas generaciones las experiencias de organización, solidaridad y unidad que marcaron aquella jornada popular.





