Por Ab. Juan Pablo Sansur Ode.
Constituye una aberración la muerte de una activista aquilatada, de temple, como fue la polaca Mónika Silva, que nunca se amilanó ante el poder mediático que la acosó, que la persiguió. Mónika Silva era más patriota y ecuatoriana que millones de nosotros: la ambientalista realizó una gran labor comunitaria en Santa Elena, era una incansable luchadora que bregó contra la corrupción (tráfico de tierras, negociados, latrocinios de las autoridades) sobre todo en su provincia que en apenas 5 años elevó en más del 1000% su tasa por muertes violentas, Mónika Silva defendió a la naturaleza frente a proyectos de construcción en zonas vulnerables que amenazaban el ecosistema, además denunció la inacción legislativa tras la presentación formal de una solicitud de fiscalización sobre una presunta red de nepotismo y tráfico de influencias en la contraloría general del estado y otras instituciones públicas.
No se puede politizar el tema, ni tampoco lanzar o arrojar aseveraciones antojadizas, agrestes e irresponsables, todo lo dicho se desprende ya que al frente del Ministerio del Interior se encuentra John Reimberg de pura y dura verborrea, quien en forma incendiaria expresó que Mónika Silva se suicidó. Después se retractó. Esta información lo hizo antes de que exista un informe pericial de autopsia médico legal, me pregunto lo siguiente: ¿el gobierno en forma desembozada pretende ocultar dicho asesinato? solo el tiempo lo dirá, pero hace unos esfuerzos impresionantes para hacernos creer esta versión, lo que prima en el gobierno es la opacidad, la carencia de transparencia y este capítulo no es la excepción, tanto es así que el supuesto suicidio queda desvirtuado ya que la autopsia realizada al cuerpo de la activista determinó que fue asesinada y que falleció a causa de un golpe en la cabeza y estrangulamiento.
Por otra parte es importante remitirnos a las expresiones de Mónika Silva que fueron recogidas por parte del periodista de investigación Andrés Duran (el Chochologo): “estos son los audios que el ministro Reimberg no quiere que escuchen, son los que incriminarían de forma directa al gobierno nacional, y algo que Mónika Silva reveló en una de sus investigaciones lo cual fue grabado el 15 de febrero del 2026: Mónika Silva asevera lo siguiente en el audio: “las últimas revelaciones del caso en cierto modo descubrí un vinculó con el Grupo Noboa, entonces soy la persona que presentó la denuncia por este caso ante el presidente de la república, ante Reimberg, José Julio Neira, de la Gasca en su época, Niels Olsen, de ahí me estoy topando con el grupo Noboa, imagínate”, a continuación el periodista de investigación Andrés Durán narra lo siguiente: su revelación refiriéndose a Mónika Silva forma parte de un informe que presentó ante la Embajada de los EEUU el 14 de julio del 2025 titulado: “lavado de activos, tráfico de sustancias y corrupción en el Municipio de Santa Elena”, Monika Silva entregó documentación relacionada con Noboa Trading, como sabemos esta firma estaría implicada en la exportación de droga a través de las cajas de banano.
El gobierno debería ser el principal interesado en esclarecer este capítulo que le está enlodando, pero hará todo lo posible para enturbiarlo, ensuciarlo y politizarlo más, esto va a crear suspicacias que le va a perjudicar a su tan alicaída y resquebrajada imagen.
En cuanto a la investigación de su muerte, colectivos de derechos humanos reclaman transparencia ante la prohibición de conocer avances de la investigación en el caso de la activista Mónika Silva,
La situación de seguridad se agrava y produce reacciones como las del economista y matemático David Villamar, quien señala que “la misma semana en la que asesinan a una activista polaca, a una estudiante de la politécnica y a un funcionario de la mayor universidad privada del país, el incompetente que pusieron a gobernar aparece en un palco disfrutando el mundial, a estas alturas solo un descerebrado puede seguir aplaudiendo esta basura”. Pueden ser duras estas palabras por la adjetivación, pero enardece, provoca indignación y furia la falta de empatía, de sensibilidad social de un gobernante perdido en el tiempo y en el espacio, que vive en un país paralelo donde su grupúsculo está bien, mientras la mayoría de los ecuatorianos sufren estragos, momentos aciagos sin salud, sin educación, sin seguridad, con corrupción, con más carga tributaria, con combustibles cada vez más ominosos y onerosos, con desempleo, con pobreza exacerbada, con indigencia la cual se ha incrementado estrepitosamente y lo que hace el presidente con mucho denuedo y bríos es que los ecuatorianos le aborrezcamos cada día más.
