Evolución morfoanatómica del cuerpo humano

Periódico Opción

Por Oswaldo Báez Tobar

Para iniciar es preciso recordar que los atributos del cuerpo humano tienen raíces en su condición de primate superior que perfeccionó su locomoción bípeda, liberó sus brazos y sus manos para nuevas funciones; una visión binocular y estereoscópica que le dio sentido de distancia y un cerebro con una amplia corteza cerebral que propició el desarrollo de la inteligencia en sus múltiples ámbitos. El ser humano no es un ángel caído del cielo sino un primate erguido: es un ser emergente de un singular proceso evolutivo y una historia socio cultural.

Se afirma que el cuerpo humano alcanzó la perfección de sus formas y en ellas logró armonía y belleza; sus sistemas y órganos se integran en una unidad morfoanatómica sorprendente. El análisis de la morfoanatomía del cuerpo humano -que abordamos en este ensayo- se enfoca desde cuatro perspectivas: estructural, funcional, ecológica y evolutiva.

El análisis estructural comprende el conocimiento integral del organismo, enfoca la morfología y la anatomía, es decir la forma externa y la estructura interna, que, relacionada con la función, permite esclarecer las relaciones estructurales y funcionales, así como la interrelación entre las distintas partes del cuerpo. El análisis ecológico se refiere a las condiciones del entorno natural en el que surgió y evolucionó el hombre primitivo que es el antecesor del hombre actual.

Visión general del cuerpo humano

El andar bípedo del hombre primitivo incidió en toda su estructura corporal: con la nueva posición vertical, todo el esqueleto de alineó con su eje axial que lo forma la cabeza, la columna vertebral y la caja toráxica. Al esqueleto axial se articuló el esqueleto apendicular que lo forman los miembros inferiores y superiores. La función principal del esqueleto axial es proteger los órganos vitales como el cerebro, la médula espinal, el corazón y los pulmones; proporciona soporte estructural para la postura erecta y el movimiento. Los huesos que forman el sistema esquelético ofrecen soporte mecánico, protegen a los órganos, facilitan el movimiento, contienen la médula ósea, son reserva de minerales…

La posición bípeda también implicó cambios en la articulación de la cadera o articulación coxofemoral, pues, la pelvis de los humanos es ancha y corta. El andar bípedo hizo que los brazos sean más cortos que las piernas; el cráneo se situó sobre la primera vértebra cervical, por lo tanto, el foramen magnum o agujero occipital se localizó en la base del cráneo. Además, el cráneo fue aumentando de tamaño, lo que está asociado al desarrollo creciente del cerebro.

La adaptación del hombre primitivo a las vastas llanuras de la sabana africana, conformaron un hábitat más abierto y diferente a la selva tropical. Este hecho fue un factor determinante en la evolución humana; pues, desde hace dos millones de años, el hombre no solo es caminante sino también corredor. Al tener un cerebro más grande los primitivos hombres necesitaron una alimentación más rica en proteínas y grasas que aporten más energía al cerebro, por lo que debieron aprender a cazar, para ello desarrollaron piernas más largas para correr detrás de sus presas, lo que determinó además la modificación de las articulaciones de la cadera, la rodilla y el tobillo.

En la evolución del cuerpo humano -como una unidad morfoanatómica-, se debe destacar el desarrollo de los sistemas esquelético, muscular y articular como un conjunto de alta eficiencia para variados movimientos, mediante las articulaciones sinoviales, como son las diartrosis y las enartrosis, en especial estas últimas, que permiten amplia movilidad a las piernas y a los brazos.

Evolución del pie

Por la modificación morfoanatómica, el pie se convirtió en una estructura amplia y compleja que le confiere estabilidad y a la vez le permite el movimiento. El tobillo y el pie forman un sistema complejo, está formado por 26 huesos, 33 articulaciones 112 ligamentos, todo controlado por 13 músculos. Funciona como una estructura rígida para soportar el peso corporal, pero además funciona como una estructura flexible para adaptarse a los terrenos irregulares: proporciona equilibrio, absorbe impactos y permite biodinámica del miembro inferior.

Sorprende la diversidad de acciones mecánicas que es capaz de realizar el hombre moderno con gran destreza: lo mismo pruebas de velocidad como de resistencia y fuerza; es capaz de caminar, correr, saltar en distancia y en altura, nadar en muy diferentes estilos, dominar ejercicios gimnásticos, practicar diversos deportes, muy demandantes de fuerza y resistencia como el futbol, el básquet, el ciclismo… Exhibir agilidad y belleza en el baile, la danza, el balet clásico y moderno, la acrobacia, los saltos ornamentales…

Evolución de la mano

La mano es una estructura de altísima complejidad y versatilidad, es una verdadera maravilla de la morfología y anatomía, jugó un papel muy importante en la evolución humana.  La mano está constituida por cinco ejes que convergen en una unidad morfoanatómica y funcional, está formada por el carpo, metacarpo y falanges. La anatomía de la mano revela una estructura fina y delicada: consta de 27 huesos, 20 músculos, tendones y ligamentos, arterias y venas, una red de nervios, que le dan extraordinaria movilidad, fuerza y sensibilidad.

En el proceso evolutivo de las manos de nuestra especie: Homo sapiens fue determinante la posición erecta de los ancestros homínidos, pues, al quedar liberados de la locomoción, los miembros anteriores se convirtieron en superiores, lo que fue el inicio de transformaciones profundas. Los brazos están unidos al tronco mediante las articulaciones de mayor movilidad: los hombros, que están formados por el omóplato o escápula, la clavícula y la cabeza del húmero. Esta estructura óseo-articular y potentes músculos dan a los brazos amplia capacidad de movimientos y de acciones.

El antebrazo formado por el cúbito y el radio se une al brazo mediante la articulación en bisagra, lo que hace posible la flexión y extensión; pero además el antebrazo puede hacer movimientos de ligera rotación, es decir girar hacia adentro y hacia afuera en los movimientos de supinación y pronación; además en el antebrazo se halla la mayor parte de músculos, tendones y nervios que controlan el movimiento de las manos.

Las articulaciones del carpo y metacarpo y el complejo y delicado conjunto de músculos, tendones y ligamentos permiten a la mano realizar movimientos de flexión, extensión y circunducción, lo cual le da a la mano múltiples posibilidades de funcionamiento; empero es la morfología y la anatomía de la mano la que explica su versatilidad a lo que contribuye la oponibilidad del dedo pulgar, que le da mayor amplitud de movimiento; esta es la característica más importante, ya que le permite una variedad de acciones: coger objetos, construir y usar herramientas, realizar acciones de alta precisión, actuar como pinza manual, pinza digital, escribir, tocar instrumentos musicales, usar instrumentos quirúrgicos… Es decir, las manos evolucionaron hasta convertirse en herramientas multifuncionales: arman y desarman, construyen y destruyen, siembran y cosechan los frutos de la tierra, abrazan, acarician, cuando rozan a la piel del ser amado…

Armonía y belleza del cuerpo humano

El hombre y la mujer han demostrado a través de la historia del atletismo, el deporte y la cultura física que son capaces de lograr un desarrollo corporal de singular armonía y belleza, que se expresa en la propia figura humana y en la infinidad de movimientos en los que exhibe gran agilidad, y sentido estético. La práctica del atletismo y los deportes tienen alto valor formativo; desarrollan el cuerpo, pero también el espíritu, implica desarrollo físico e intelectual. La expresión men sana in corpore sano resume la unidad del cuerpo y la mente; con lo cual crece el ser humano en todas sus potencialidades, así como en sus capacidades intelectivas.

Reflexiones finales

No somos la versión final del ser humano. Somos un instante en el largo proceso evolutivo. La evolución humana ha ocurrido más rápido que en otras especies, debido al cambio de vida que implicó formar parte de comunidades sedentarias, a la agricultura y la cría de animales, con lo cual la alimentación se volvió más rica en nutrientes; así como por los avances en la organización social y en el trabajo en múltiples ámbitos. El proceso evolutivo no fue lineal sino multidireccional y de adaptación constante a nuevos entornos y nuevos requerimientos.

Estudios antropológicos de los 100 años recientes han revelado que la evolución del esqueleto humano estuvo determinada por las exigencias físicas del trabajo, lo cual influyó en el aumento de la estatura corporal y capacidad craneana por lo tanto del cerebro; lo cual se asocia con una mayor inteligencia, sociabilidad, cooperación y organización social. Se desarrolló el neurocráneo, pero se redujo el esplacnocráneo. Específicamente, el cambio en la alimentación exigió un menor esfuerzo masticatorio, lo cual llevó a la reducción del esqueleto facial y la disminución del tamaño de las piezas dentarias. Es bien conocido el caso de los terceros molares (muelas del juicio) que en algunas personas no llega a brotar y queda incluido en el maxilar superior y en la mandíbula, por lo cual deben ser extraídos quirúrgicamente. Como este se podría dar otros ejemplos de modificaciones recientes.

La evolución morfoanatómica del cuerpo humano no ha terminado, ni terminará. El cuerpo humano no es “una obra maestra del diseño”. La evolución no diseña estructuras de novo, sino que transforma lo que ya existe. El cuerpo humano es un testimonio viviente de la evolución.

Referencias

Atlas de Anatomía Humana. Rohen, J., Yokuchi, C. Ediciones Doyma, Barcelona, 1984.

EVOLUCIÓN, textos Jean Baptiste de Panafieu, fotografías Patrick Gries. Editorial Blume, Barcelona, 2007.

Quito, julio 2026.

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