Por Pacha Terán*
Las mujeres no parimos sicarios. Parimos niñas y niños llenos de vida, de sueños, de inocencia y de esperanza.
Cuando un adolescente termina atrapado por las redes del crimen organizado, no estamos frente a un problema individual; estamos frente al fracaso de un Estado que abandonó a su juventud, que cerró oportunidades, que normalizó la pobreza y que convirtió la seguridad en un discurso de guerra permanente.
Mientras el gobierno insiste en hablar de guerra, la violencia sigue creciendo y las organizaciones criminales continúan reclutando a jóvenes en barrios, comunidades y ciudades donde faltan educación, empleo, cultura y futuro.
Lo ocurrido en el aeropuerto de Guayaquil(1) demuestra que la estrategia basada únicamente en la militarización y los estados de excepción no ha logrado devolver la tranquilidad al país.
No existen niños nacidos para la violencia. Existen gobiernos incapaces de garantizar condiciones dignas para que la juventud construya un proyecto de vida.
La seguridad no se construye con más guerra. Se construye con justicia social, oportunidades, educación, salud, empleo y comunidades fuertes.
Ecuador merece un futuro donde nuestros hijos e hijas tengan más oportunidades que miedo. El gobierno de Noboa deberá responder por cada vida apagada en nuestro país.
- El día miércoles 17 de junio, dos menores de edad habrían disparado contra una persona que según el ministro de gobierno, seria parte de una banda de crimen organizado.
- *Líder indígena, dirigente de Unidad Popular de Ecuador
