Por Jaime Chuchuca Serrano
En China se han publicado, al momento, 5 tomos del pensamiento de Xi Jinping, con el título La Gobernanza de China, aún no traducidos al español. Hace falta un trabajo de gran aliento sobre esos textos, aquí solo haré un breve comentario sobre la geopolítica mundial.
No es raro encontrar en el pensamiento de Xi, la teoría de la unidad del Partido y todo el país para la realización de una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos. Estas expresiones enfocan la reforma y la apertura de China desde el XVIII Congreso Nacional. Pero si será un poco más extraño encontrar los conceptos de “gobernanza China” y el mismo “Rule of Law” (Estado de derecho) chino.
En esta época, en que Trump ha roto la propia Constitución de los Estados Unidos varias veces, los Tratados Internacionales, y el derecho de varias naciones; por su parte, Xi Jinping llama a ser respetuoso de la Constitución y del Derecho Chino, del Derecho Internacional y de los acuerdos con todos los países. Los discursos de Xi, sobre la modernización y la paz, están marcados con el desarrollo común de todas las naciones, sin dejar de lado la defensa propia. Al revés del discurso de la hegemonía que mantiene Trump, de su lado, Xi enfatiza por la cooperación mundial, los diálogos sur-sur y la solidaridad compartida.
La política económica de Xi se enfoca en el crecimiento sostenible -discurso dejado de lado por Estados Unidos- a través de la innovación tecnológica y las economías verdes. Pero esto no solo es discurso, está acompañado de los planes quinquenales y una verificación detallada del cumplimiento: la agricultura como base de la economía, la modernización industrial y la urbanización, la expansión del mercado laboral y los subsidios, la informatización, un Fisco activo y prudente. Se puede decir que el gigante asiático aprendió a sobrellevar la globalización desde su teoría del socialismo con características chinas.
China apunta el beneficio para los países cercanos y del resto del mundo entretejido con las políticas comerciales de la Franja y la Ruta de la Seda, pero además con las megaconstrucciones. El Partido y el gobierno chinos no solo piensan en su país a la hora de la política, sino en el mundo: los cambios en un país de 1400 millones de habitantes causan cambios en todo el mundo. De este modo, hay que estudiar sus grandes avances tecnológicos, educativos, en salud, economía y política, incluso, sobre el cambio climático y ecología.
China ha construido y financiado megaproyectos en casi todos los países del mundo. La construcción de los 8 megaproyectos energéticos en Ecuador, empezados en el gobierno de Correa, 7 fueron con China y uno con Brasil (Odebrecht). Todos los proyectos concluyeron, aunque se cuestionaron retrasos, y hasta casos de corrupción y sobreprecios. Para hacer una comparación, de los tres proyectos energéticos con la estadounidense Progen, los tres fracasaron y con una estafa monumental; lo mismo pasó con los dos proyectos de ATM, con supuestos capitales europeos, una gran estafa.
Ningún país, ni ninguna teoría, tiene una varita mágica para solucionar los problemas sociales, pero tampoco hay que cerrarse a las experiencias exitosas de otros sistemas en el mundo. La combinación china de la “mano invisible” (el mercado) y la “mano visible” (el Estado), no es para la mera copia, sino para una reflexión profunda sobre el uso de los instrumentos existentes: la reforma de las estructuras económicas, entendiendo las funciones del Estado, del gobierno, del mercado en la asignación de recursos; pero, al mismo tiempo, el Partido Comunista de China y el pensamiento de Xi Jinping aún tienen como base el marxismo, desde distintas perspectivas.
La apertura económica y ordenada, con reglas justas y tratos de igualdad entre las naciones, sin duda, es una mejor política que la de Trump: la doctrina de la seguridad nacional y la primacía de la fuerza. China ha preferido respetar a los bloques económicos y a otras culturas, antes que provocar guerras como Estados Unidos. Se pueden hacer muchas críticas a China, (como el extractivismo en zonas protegidas de Latinoamérica), pero también hay que considerar sus logros y pensamiento, para los países con economías dependientes y atravesados por el neocolonialismo.

