Quinta parada: Xi’an
Por Rocío Paz y Miño
Xi’an
Salimos a medio día de Chongqing, tras seis horas a 310 km/h llegamos a Xi’an. El aspecto de la ciudad, apagado, opaco (dos días antes había golpeado una tormenta de arena), el uso de mascarilla era obligatorio. Nuestro hotel ubicado en Jiefang Road, en el Distrito Xincheng, a dos pasos de la antigua muralla.
Con emoción recordé, estaba en Chang’an (Paz Duradera), punto desde el cual China a través de camellos y caballos exportó especias, sedas y conocimientos por miles de años, hoy provee de diferentes tipos de tecnología, la antigua ruta de la seda vive y se adaptó a los tiempos.
Esta hermosa ciudad por 2.000 años fue capital imperial, esta, ubicada en pleno centro de una metrópoli vibrante. La tradición convive con la modernidad, un ejemplo es la muralla, incorporada al movimiento, con avenidas que la atraviesan en puntos estratégicos, permitiendo al tráfico fluir veloz.
Tras caminar por la muralla, fuimos a un barrio muy cerca de la torre del tambor, varios bares con aire Naif, brindaban la posibilidad de convivir con la energía ancestral y la pujante fuerza juvenil que recuerda sus orígenes, con sus trajes, bebidas, comidas y música tradicionales. Al mismo tiempo en las azoteas de los edificios la AI florece en discotecas ultramodernas con música y luces de otro mundo. El pulso de XIAN, es exquisito, la energía vital fluye desde la gran muralla e impregna sus barrios, calles, mercados y avenidas.
Barrio Musulmán
Por la noche visitamos el barrio musulmán, sus coloridos kioskos, con enormes caracteres en rojo, ofrecían comida, dulces, fruta, mochilas, zapatos, parecía la Ipiales de Quito en Navidad. Un tanto confusas llegamos a una joyería, cuya oferta incluía la apertura de ostras de río. Hice una video llamada a mi amiga Bety Pérez de Mora, quien escogió sus ostras (70 perlitas de color rosa, blanco y plomo habitan hoy en Ambato).



La ornamentación de los locales, otra cosa, desde dragones de cristal, hasta guerreros de terracota vivientes, uno de ellos amable me oferto unos zapatos bordados, hermosos y totalmente confortables.
Un poco más allá, tiendas especializadas de maquillaje (otra industria de XiAN), entramos en una gigante, los productos, exquisitamente presentados, clasificados por tonos, colores, olores ¡¡¡increíble¡¡¡, el precio, una ganga. La dependiente, viendo que me animé por una cremita, me asesoró muy profesionalmente, al final salí cargada 400 USD en productos. Ya en Ecuador, la línea de tratamiento CHANDO, para piel madura, fue un éxito entre varias amigas, y, … el comentario,
¿para cuando traes más?.
Mausoleo
Al otro día temprano, tomamos el bus y fuimos al Mausoleo de Qin Shi Huang, el complejo es enorme, por tiempo visitamos solo la fosa 1, el museo adjunto y la tumba misma del emperador.
En la entrada a la Fosa 1 nos esperaban dinteles cuadrados con enormes caracteres rojos, seguidos de un bellísimo parque, al fondo una estructura, que me recordó vagamente a un castillo feudal. Dentro un sistema de enfriamiento central, aseguraba la temperatura adecuada para proteger su contenido. Una multitud abarrotaba, las pasarelas alrededor, tras 15 minutos, logramos llegar a la baranda, desde ahí aprecié con claridad, cientos de rostros, cuerpos en formación de batalla, cubiertos por armaduras, acompañados de algunos caballos, sus ojos vacíos, miraban sin ver, un escalofrió me recorrió, parecían almas atrapadas. Llame a mi hija Andrea a compartir ese momento increíble: su ¡¡Wau¡¡ fue un poema en mis oídos.
Ya en el museo adjunto me entere que los guerreros de terracota, son réplicas exactas de hombres que vivieron hace 2.000 años, ese ejército protegió a Qing en vida y lo acompañó en imagen tras su muerte. En otro sector un carro de guerra y caballos engarzados todos perfectos el nivel de detalle casi imposible.
La vida del emperador fue, compleja, paso de rehén a verdugo, de caudillo feudal a emperador. De los 21 a los 50 años, gobernó con mano de acero, vivió, predicó y aplicó la doctrina legalista. Su “Paz” fue sangrienta. su camino empedrado por cabezas. Nadie se salvó ni obtuvo compasión.
Luego de su muerte, el reino trastrabilló; sin embargo, un emperador tras otro, llevo adelante el legado. Siento que aún hoy se siente el influjo de esa presencia imponente, el amor por la perfección, por lo monumental, por el trascender, por marcar la diferencia, pienso que ese es en realidad su legado, lo que en realidad lo inmortaliza.
La Tumba
Saliendo de las fosas en una especie de chiva fuimos a la tumba. Nos recibió una pirámide trunca, dentro se respiraba aun con más fuerza el poder que emanaba del emperador. Sus caballos, aves favoritas y réplicas de sus allegados, estaban ahí, un aire místico se vivenciaba. Lo más impactante fue saber que la tumba misma nunca ha sido abierta, pues la tecnología actual no lo permite y, … está, es en realidad una ciudad subterránea con ríos de mercurio, piedras preciosas y oro, en el centro reposa el cuerpo del primer emperador “Qing Shi Huang”.


Qing tuvo una visión y la siguió hasta las últimas consecuencias. Millones trabajaron y murieron por el imperio, hoy muchas de sus obras son Patrimonio de la Humanidad, el costo brutal. El pueblo convirtió su dolor en fortaleza y pujanza.
Y nosotros también somos Patrimonio, pero el dolor y sudor de cada pared, templo y piedra, aun nos victimiza. Será que esto de ser sanduche en la mitad del mundo, no nos deja.
Al día siguiente tomamos rumbo a Beijing
Tena, abril 2026.
