Ab. Juan Pablo Sansur Ode.
Las elecciones colombianas se constituyeron en una sorpresa y en un vendaval de emociones negativas, en otras palabras un baldazo de agua fría, ante la votación estrepitosa y desbordada que obtuvo el candidato de la extrema derecha Abelardo de la Espriella, ante ello Colombia decidirá en segunda vuelta el próximo 21 de junio quien será su próximo presidente: Abelardo de la Espriella el candidato de ultra derecha apoyado por el trumpismo quien tuvo una votación inesperada de más de 10,3 millones de votos, es decir el 43,74%, Iván Cepeda quedó segundo con 9,6 millones de votos con el 40,9% del total, Paloma Valencia con el 6,62% la candidata oficial del uribismo institucional se desplomó y ese dato confirma algo que ya veníamos señalando.
El uribismo mutó, perdió su forma clásica partidaria más reconocible, pero encontró una nueva expresión en el espectáculo digital: la agresividad permanente y el discurso de orden con la estética trumpista de Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda no avaló los resultados preliminares señalando un desfase de 885.000 cedulas, esa denuncia tendrá que aclararse, investigarse y explicarse, pero incluso tomando los datos actuales hay algo irrebatible. Cepeda logró la mayor cantidad de votos que ha tenido la izquierda colombiana en toda su historia en una primera vuelta, alcanzó casi los 10 millones de votos, más de los obtuvo Gustavo Petro hace cuatro años, es decir el progresismo colombiano no está hundido, no está desaparecido, no está marginalizado.
En cuanto a De la Espriella la injerencia extranjera fue predominante, el crecimiento del candidato en las últimas semanas no puede entenderse sin la participación activa de actores directamente ligados al trumpismo, EE.UU. está interviniendo en esta elección con una intensidad monumental, combina guerra comunicacional con campañas digitales, advertencias sobre fraude, construcción de miedo económico y legitimación internacional de sus candidatos preferidos frente a todo el ruido. Ha contado con uno de sus alfiles, corifeos y como Daniel Noboa, que se involucró de manera activa en las elecciones de un país vecino, cuando la tradición diplomática ecuatoriana ha privilegiado la no intervención.
Estas acciones según Ivonne Telles docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador reflejan un patrón en la gestión presidencial: “Noboa nos ha acostumbrado a su torpeza en el manejo de la política interna e internacional”, además agregó: “tomar partido en los comicios presidenciales de Colombia rompe las reglas de la diplomacia internacional y compromete al Ecuador en una disputa que no le corresponde”. Sin lugar a dudas Colombia tiene a lado un vecino que funciona casi como advertencia en tiempo real, el Ecuador de Daniel Noboa.
El 21 de junio próximo Colombia decidirá mucho más que una presidencia, sin embargo hay datos que son muy difíciles de esconder, los resultados sociales del gobierno de Gustavo Petro ya que durante estos 4 años se redujo la pobreza multidimensional, el desempleo está en los niveles más bajos de los que va del siglo, el salario mínimo colombiano se encuentra entre los más altos de América Latina, construir esto cuesta varios años, derrumbarlo puede ser bastante más rápido, América Latina tiene ejemplos de sobra, no podemos dejar de citar el palmarés del candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, quien ha promovido múltiples acciones judiciales por injuria y calumnia contra comunicadores y analistas entre el 2008 y el 2019, sin contar también que la prensa oligárquica, hegemónica, rancia y tradicional de Colombia apuesta por de la Espriella, este abogado patrocinó a Alex Saab, el supuesto testaferro de Nicolás Maduro que fue extraditado de Venezuela ha EE.UU. para enfrentar cargos criminales, además acabó siendo abogado defensor de Alberto Santofimio Botero, el ex ministro de justicia que en el 2007 fue hallado culpable como instigador del asesinato de Galán.
Ha defendido múltiples casos dentro de los que se incluyen, artistas, víctimas de violencia y desastres medioambientales e individuos vinculados al paramilitarismo, eso es lo que le espera a Colombia, tener un presidente nada aquilatado, nada prestigioso, cuestionado, denostado. Sin lugar a dudas Colombia se irá al despeñadero con las características y peculiaridades de Alejandro de la Espriella.
