Por Jaime Chuchuca Serrano
La alianza ADN de Noboa no habría cumplido con la normativa legal, por lo que la ilegalizaría desde el año 2023.
El 29 de mayo de 2023 se inscribió la Alianza Acción Democrática Nacional del Movimiento Pueblo, Igualdad y Democracia (PID, 4) de Arturo Moreno y el Movimiento Verde Ético Revolucionario y Democrático (Mover, 35), ex Alianza País, del que se apropió Lenin Moreno y firmaba como representante René Espín Lamar; la procuradora común fue María Beatriz Moreno Heredia, famosa por las denuncias a Noboa Trading.
Sin embargo, previamente, hubo otra organización política llamada Alianza Democrática Nacional (ADN), aprobada el 5 de abril de 2018 con la resolución PLE-CNE-2-5-4-2018, cuyo representante legal es Oswaldo Bolívar Espinoza Jácome y quien nunca suscribió la alianza de Noboa.
De acuerdo a la Codificación del Reglamento para la Inscripción de Partidos, Movimientos Políticos y Registro de Directivas, Art. 28: “Las organizaciones políticas tienen como propiedad exclusiva sobre su nombre, símbolos y otros distintivos registrados en el Consejo Nacional Electoral los que no podrán ser usados por ninguna otra organización política, persona natural o jurídica reconocida o no”.
Entonces, en las elecciones de 2023, ADN 4-35 de Noboa ya participaría de modo ilegal.
El CNE de Atamaint es el responsable de esta ilegalidad, por eso Noboa apoya la prórroga hasta 2030. Para mayor muestra, el CNE ya había negado la inscripción de otros movimientos con las siglas ADN (como el de Leonardo Cortázar) por la existencia de la Alianza Democrática Nacional de Espinoza Jácome. El nombre ADN siempre fue muy apetecido.
La impericia del CNE es mayúscula, porque frecuentemente en las Actas, Resoluciones, tuits, confunde entre Alianza Democrática Nacional y Acción Democrática Nacional.
El actual movimiento ADN de Noboa, apenas fue aprobado el 23 de mayo de 2024 con la resolución PLE-CNE-53-23-5-2024, pero como se ve, sin cumplir con los requisitos, ni firmas de respaldo.
Los documentos son públicos y se encuentran en el mismo CNE, claro que hay que sortear las ardides institucionales.
En conclusión, la participación de Daniel Noboa y su organización política ADN sería ilegal desde la primera ocasión, por tanto, sus victorias electorales. El CNE actual ha sido el brazo ejecutor de todas estas irracionalidades. El CNE, el TCE y la Fiscalía han bloqueado diferentes recursos.
No hay una sola institución que haya controlado este megafraude que continuará en las elecciones seccionales de 2026. El derecho ha sido pisoteado por el poder de la oligarquía más poderosa.





