Comentarios a la importante obra del Dr. Santiago Vallejos Vásquez

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Por Gustavo Báez Tobar*

 “VISIÓN GENERAL DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR”, es una obra escrita por mi distinguido amigo, ilustre paisano, Dr. Santiago Vallejos Vásquez, por muchas razones puedo decir, mi ex pupilo; luego de su lectura, he quedado maravillado con este interesante ensayo de carácter histórico crítico, escrito a la luz del Derecho con un léxico elegante, castizo y fluido, de un valor realmente académico, que le conduce de la mano al lector hasta el cumplimiento de su gran objetivo: robustecer el concepto e ideario político alrededor de un gran personaje muy  querido y admirado por todo buen ciudadano, como es SIMÓN BOLÍVAR.

Siempre me he interesado por la dilatada como intensa tarea cumplida por el Gran Libertador de América; mi deber como maestro no solo en la cátedra de Lenguaje y Literatura, sino en varios pasajes coadyuvantes, he resaltado tan benéfica presencia a favor de la causa independentista de cinco naciones, vale decir medio continente americano.

Pero nunca estará por demás ponderar los beneficios de la obra de Santiago Vallejos, que nos conduce al análisis de las múltiples facetas, contenidos, vaivenes del tiempo, que discurren para actualizar los enfoques, y fortalecer el conocimiento del espíritu mismo del Padre de nuestras libertades. En eso, se llevan las palmas las Sociedades y Academias exprofeso creadas en América para mantener incólume la figura extraordinaria, incomparable de nuestro ilustre caraqueño.

Y la obra de Santiago Vallejos persigue ese laudable propósito, y para ello se adentra profundamente en la robusta preparación prodigada por el maestro y tutor Simón Rodríguez, quien no solo le enseñó las materias de la época y le inició en literatura y poesía, sino que le inculcó la necesaria lectura de los clásicos griegos y latinos,  así como obras de relevancia filosófica que integraron a los autores de la ilustración francesa, todos los cuales reconfortaron el alma enormemente inquieta de Simón Bolívar, en quien ya no fue difícil insuflar grandes valores y virtudes de un ciudadano capaz de abrazar los más nobles ideales de amor a la libertad, a la democracia…a la justicia. Confirmación de ello es el sagrado juramento que el joven Bolívar hiciera, en escenario magnífico como el monte Aventino, frente a la Ciudad Eterna, de no dar descanso a su espada hasta conseguir la liberación de América.

El autor del libro va más allá: analiza documentos básicos de contenido histórico como las declaraciones de Cartagena y la Carta de Jamaica, que las pone en consideración del lector, para reafirmar su comprensión  de las causas socio- culturales que contribuyeron en la formación de este espartano gigante de las libertades, como fue Simón Bolívar, en quien es de  admirar su riqueza léxica y facilidad de oratoria para comunicarse con miles y miles de personas de diversos niveles de preparación, para  inculcarles el amor a la libertad, para  limpiar la esclavitud y explotación española, en esta parte del Continente.

 ¡Qué proclamas y arengas militares, fueron necesarias para, de la nada, reclutar soldados, formar ejércitos y realizar las hazañas más asombrosas que contar nos pueda la historia! Baste solo referirnos al increíble cruce desde el llano por los Andes, en pleno invierno, con un ejército semidesnudo, para coronar con la liberación de Nueva Granada. Morillo diría de nuestro héroe “era más temible vencido, que vencedor”. O, mirífico y grande, cuando luego de una derrota, que también las tuvo, alguien le preguntó: “¿Y ahora, qué hacemos?, la respuesta fue: ¡TRIUNFAR!”.

Hombre nacido para la gloria, Bolívar, y para ella fue conquistando victoria tras victoria, sonados triunfos en Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín, Ayacucho, que coronaron de lauros su frente y colocaron penachos de libertad en las cumbres mayestáticas de los Andes. Hombre grande, digno de todo honor: de simples colonias españolas las constituyó en naciones y les dio luces y herramientas para ser Repúblicas. ¿Podríamos exigirle más  a este venerado Padre de la Patria?

Sin embargo Simón Bolívar, el gran Libertador de América tuvo que sufrir el dolor del olvido y de la ingratitud, enfermo y desolado, allá en San Pedro Alejandrino. Jorge Isaac Cassorla, Académico de Historia y de la Lengua Española, así lo describe: “En San Pedro Alejandrino, la fiebre le lamía las entrañas” ¡Vámonos, Palacios, que nos echan!” Bolivia se ha sacudido de la presidencia vitalicia, Colombia le aceptó la renuncia al poder. Venezuela cerró sus puertas al proscrito…Sólo el Ecuador declaraba el procerato de lealtad  al Padre de la Patria; y con qué unción recuerda el espirante la carta de los ciudadanos y del Obispo del Departamento del Sur: “Los padres de familia del Ecuador han visto con asombro  que algunos escritores exaltados de Venezuela se han avanzado a pedir a V.E. no pueda volver al país donde vio la luz primera, y es por esa razón que nos dirigimos a V.E. suplicándole se sirva elegir para su residencia esta tierra que adora  V.E. a tomar asiento en la cuna del soberbio Chimborazo, a donde no alcanzan los tiros de la maledicencia…….”

Ese es Ecuador, que se ha identificado con el ideario Bolivariano, y exhibe en un jarrón de oro las perfumadas flores  de la gratitud, como ofrenda permanente  de lealtad y civismo.

Es que no puede ser de otra manera, si en el corazón de Quito Bolívar encontró en el tálamo del amor el bálsamo a sus penas, alivio a su tráfago, revitalizó su espíritu; en el regazo de Manuelita Sáenz compartió la dicha para sus fatigas guerreras, y aún más, de la Caballeresa del Sol, recibió  los impulsos vitales para continuar en la gloriosa epopeya de la emancipación; Manuelita salvó la vida del Libertador hasta convertirse en Libertadora del Libertador.

Sí, Ecuador le brindó refugio en el coloso de los Andes, adonde ascendió un tanto afectado de salud, y allí se inspiró para legar a la historia el sublime poema en prosa, que jamás nadie haya escrito: “MI DELIRIO SOBRE EL CHIMBORAZO”. En él se inspiró Medardo Ángel Silva, el malogrado poeta guayaquileño, para escribir su hermoso poema épico lírico: “BOLÍVAR Y EL TIEMPO”.

“La túnica de ese hombre era de flama, cielo/y sangre. Lo envolvía como sí, en vez de velo, / fuera su propia carne; su frente despedía;/ un fulgor parecido al del naciente día;/ su mano era capaz de torcer el destino;/ le circundaba un halo de prestigio divino;/ como una emanación de sí……lleva una hoz por cetro. Y la figura homérica/ era el Libertador de América!”.

Enhorabuena y agradecimiento al Dr. Santiago Vallejos Vásquez, por la exaltación de tan célebre  héroe americano y del Mundo, como fue EL  GRAN LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR, y a través de su obra, haberme hecho recordar pasajes hermosos que enaltecen a la Patria y sus protagonistas.

Aún hay más, Ecuador dio al Libertador, el más grandioso cantor de sus  bélicas hazañas: José Joaquín Olmedo Maruri. Bolívar y Olmedo, nacidos a penas con una diferencia de tres años, pero a miles de kilómetros de distancia, nacieron el uno para el otro. Muy bien lo explica el célebre Padre Aurelio Espinoza Pólit, en uno de los tomos de la Colección de la “Biblioteca Ecuatoriana Mínima”, analiza en profundidad la valiosa obra poética de Olmedo. “En este sentido Bolívar y Olmedo son inseparables, son dos hombres hechos el uno para el otro. Sin Bolívar, no hubiera habido Olmedo, se entiende el Olmedo  del máximo epinicio pindárico inigualado. Y, sin Olmedo, Bolívar, aunque seguramente hubiera hecho todo lo que hizo, pero no sería ante nosotros lo que ahora es. Porque a Bolívar lo ve la posteridad con la aureola de gloria que en su frente puso Olmedo, y dentro de la atmósfera sobrehumana a la que en vida, le sublimó con su canto”.

Pero extasiémonos, por un momento, en un pequeñísimo fragmento del monumental “CANTO A BOLÍVAR” o “LA VICTORIA DE JUNÍN”:

 “¡Quién es aquel que el paso lento mueve/ sobre el collado que ha Junín domina? / ¡que el campo desde allí mide, y el sitio/ del combatir del vencer desina? / ¡que la hueste contraria observa, cuenta, / y en su mente la rompe y desordena, / cual águila caudal que se complace/ del alto cielo en divisar la presa/ que entre el rebaño mal segura pace? ¿Quién aquel que, al trabarse la batalla, / ufano como nuncio de victoria/ un corcel impetuoso fatigando, / discurre sin cesar por toda parte? / ¿Quién sino el hijo de Colombia y Marte?” Soberbios versos, indudablemente, ¡que describen en todo lo alto al paladín de las libertades!

Empero, la Libertad y la Democracia son celosas plantitas que hay que cuidarlas con permanente  esmero. Los déspotas y autócratas, son los peores enemigos de los dones entregados con sangre y sus propias vidas por nuestros inmortales héroes. Cada ciudadano debe ser un soldado permanente de la Libertad y Democracia.

NOTA: Ese libro fue presentado el miércoles 24 de los corrientes, en acto solemne realizado en el local del antiguo Círculo Militar. Allí, el Consejo Consultivo de la Academia Bolivariana de América, Capítulo Ecuador, incorporó al Dr. Santiago Vallejos Vásquez, y le impuso  la condecoración “Libertad y Progreso”, otorgado por el Consejo De Fundadores de la Confraternidad Bolivariana, con sede en Bogotá, Colombia.

BIBLIOGRAFÍA:

CASSORLA, Jorge Isaac, “Epicedio al Libertad Simón Bolívar”, Edición de la Casa de la Cultura, Núcleo de Imbabura, 2003.

RUIZ, Luis Honorio, “La renovación poética en el Ecuador”, Edición Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Imbabura, 2019.

OLMEDO, José Joaquín, Poesía- Prosa, Biblioteca Ecuatoriana Mínima, Quito- Ecuador, Editorial Puebla, México, 1960.

*Vicepresidente del Centro Cultural “Antonio Ante”

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