Por Jaime Chuchuca Serrano
Los intelectuales de América Latina han cuestionado en numerosas ocasiones a la oligarquía ignorante latinoamericana. A aquella heredera de la tierra repartida por los Estados, y que regentan la dominación y explotación de siglos. Estas oligarquías, en su mayoría terratenientes, se intentaron modernizar como capitalistas en el siglo XX, pero no lo lograron del todo, creyeron fetichistamente que los títulos les otorgaban inteligencia.
Los burgueses ilustrados siempre tuvieron contradicciones dentro de la propia cultura burguesa. Juan Domingo Perón decía en los cuarenta del siglo pasado, que en las universidades los oligarcas cobraban aranceles tan altos para entrar solo ellos, que seleccionaban materia gris en pequeños círculos en lugar de millones, en consecuencia, vino la lucha por la gratuidad. Galeano escribía en los setenta, que la burguesía latinoamericana nunca hacía méritos para salir de la dependencia de las corporaciones transnacionales y de los Estados Unidos. De ahí que la famosa frase del Che Guevara del 28 de diciembre de 1959 se continúe pintando en las universidades: “Que la Universidad se pinte de negro, de mulato, de obrero, de campesino, que se pinte de pueblo”.
Abdalá Bucaram, amigo de Álvaro Noboa, contaba en los noventa y aún hoy en día, que Alvarito no podía hablar, caminar y mascar chicle al mismo tiempo, porque se caía. A pesar de lo hipérbole del chiste, algo había de verdad en la opinión bucaramista. El ego de la oligarquía ecuatoriana está herido, aún hoy, porque no tiene intelectuales gobernantes. Correa conocía muy bien esta historia y la aprovechaba políticamente; provocaba envidia por sus títulos en los círculos oligárquicos. Daniel Noboa como ecuatoriano-estadounidense apareció hablando inglés y el resto de las oligarquías le rindieron tributo; aunque todavía no inscribía las maestrías en la SENESCYT, ya le hacían grandes homenajes en Olón.
Entre el 21 y 22 de agosto de 2025, Lavinia Valbonesi hizo conocer, por sus distintas redes sociales, que entregaba 10 becas Ana a la Universidad de los Hemisferios (UH) y que empezaba a estudiar en esa misma casa. Terminaba su video hablando en voz baja: “ya mismo me gradúo”. Al mes publicitó que estaba en octavo semestre de la carrera de Comunicación, es decir, el último. El título se registró en la SENESCYT el 8 de mayo; y el 13 de mayo, Lavinia se gradúo. Lo primero que sorprendió a la gente fue la rapidez: un poco más de ocho meses, contados feriados y los frecuentes viajes de la primera dama. Ahora, es verdad, se han vuelto famosos los programas de Validación de Trayectoria Profesional, que según la web de la UH, en la carrera de Comunicación se deben justificar 10 años de experiencia debidamente documentados.
Antes y después de que Noboa sea Presidente y Dictador, Lavinia sostenía en sus videos de Tik Tok e Instagram que se dedicaba a la Nutrición y al Fitness, que era especialista sin registro en la SENESCYT. Hay que preguntar a la Universidad de los Hemisferios: ¿qué experiencia justificaba la homologación de 7 semestres de Comunicación, más prácticas e idiomas? En este contexto, quedó en sospecha la entrega de las 10 becas Ana, el origen del dinero y la presión simbólica -como diría Bourdieu- de la Presidencia de la República, para la graduación meteórica y privilegiada.
Desde el 4 de mayo, consta la tesis de Lavinia Valbonesi en el Repositorio de la UH firmada por “Lavinia Noboa V.” y revisada por la tutora Alicia Urgélles (Vicerrectora académica). Pero este documento ha sido modificado en varias ocasiones, primero, por las múltiples erratas que se ventilaban en las redes; segundo, porque en la megadata del pdf aparecía como autora Allison Alexandra Cevallos Durán; asesora 2 del asambleísta de ADN Carlos Steve Villacrés Salazar. Lo más grave, todo esto bajo el permiso de la Universidad de los Hemisferios. El campo intelectual y académico, para seguir con Bourdieu, se erizó ante esta historia.
El modus operandi de ADN y Noboa ha sido la violación permanente de la Constitución y la ley: para inscribir a ADN en 2023 y como movimiento en 2024; en la aprobación de las políticas públicas; en los trámites legislativos; en las concesiones energéticas y en las contrataciones; en la persecución de los enemigos políticos; en la cooptación de espacios de poder; en los procesos electorales. El poder político unido al poder económico refuerza la arbitrariedad de la oligarquía noboísta. El título de la licenciada Lavinia es un ejemplo de la objetivación de la mercantilización de la educación y un pésimo ejemplo para la academia.
