Encontré a Pierre Stambul en una conferencia organizada por el movimiento social tunecino en París, el pasado 15 de abril de 2018. Es Professeur de mathématiques y co-presidente de la Unión Judía Francesa por la Paz, entre otras responsabilidades. Ha escrito varios libros y lleva un largo trayecto denunciando los crímines contra el pueblo palestino. Portaba una camiseta del BDS (Boycott, désinvestissement et sanctions).

En su intervención se preguntó ¿Qué es lo que pasa en Palestina?, claramente y señaló: ocupación, colonización, apartheid, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, insensibilidad total contra la dignidad del otro.

Lo que pasa en Palestina nos compete a todos, un pueblo que se encuentra en un campo de concentración requiere de nuestra atención, solidaridad, movilización y denuncia para poder seguir llamándonos seres humanos, porque Auschwitz es ahora Palestina.

Les comparto esta entrevista:

K.C. Al escuchar o leer los grandes medios de comunicación, se queda uno con la sensación de que los palestinos agreden a los israelíes, que su objetivo es exterminar a los judíos, a través principalmente de ataques terroristas.  ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Cómo calificar este conflicto de más de 70 años? ¿Es una guerra justa la que desarrolla el Estado de Israel? ¿Avanza realmente hacia la paz?

P.E. Hace 50 años, en el contexto de la Guerra de los 6 Días de 1967, existía en el mundo la idea de que Israel era el pobre David rodeado por el malvado Goliat árabe y estaba amenazado de ser destruido. Esto era ya falso a la época: la guerra de conquista y la colonización de los nuevos territorios ocupados fueron premeditadas y el desequilibrio de fuerzas a favor de Israel era evidente.

Es necesario escribir la verdadera historia de esta guerra. La ideología sionista afirmaba hace 120 años, frente al antisemitismo europeo, que judíos y no judíos no podían vivir juntos, ni en los países de origen ni en el futuro Estado judío.

Los sionistas nunca han combatido el antisemitismo, se sirven de él para convencer a los judíos de todo el mundo de venir a Israel. Desde comienzos del siglo XX han sido cómplices de todos los líderes antisemitas europeos, encantados de que los judíos abandonen Europa y se conviertan en colonos europeos en Asia.

Esta guerra, desde su inicio, fue una guerra de conquista colonial israelí. Los sionistas siempre han soñado que los palestinos se conviertan en los amerindios del Medio Oriente: expulsados ​​o encerrados en sus reservas. En 1948, la limpieza étnica (la Nakba) dio como resultado la expulsión de la mayoría de los palestinos y la creación del Estado de Israel. Este Estado se definió a sí mismo desde su origen como un estado judío. Esto significa que se establecieron leyes discriminatorias para saber quién era judío y tenía todos los derechos; quién no lo fuese se convertía en ciudadano de segunda categoría, un pseudo-ciudadano.

Varios líderes israelíes han sido auténticos terroristas: Menájem Beguín, Yitzhak Shamir (quien también colaboró ​​con los nazis).

El Estado de Israel probablemente no habría existido sin el exterminio de los judíos por parte de los nazis. Pero los líderes sionistas apenas si participaron en la resistencia judía al nazismo. Sus valores racistas y militaristas no tienen nada que ver con los de los judíos parias de Europa.

Después de las nuevas conquistas de 1967, entre el Mediterráneo y Jordania hay 12 millones de habitantes. Los palestinos constituyen el 50% de esta población. Palestina ha sido fragmentada (en Cisjordania, Gaza, Jerusalén Este, palestinos de Israel, refugiados…). Los palestinos viven en diferentes niveles de discriminación y de opresión: viven en un régimen de apartheid.

Los palestinos lo han intentado todo: lucha armada, negociaciones, diplomacia, resistencia sin armas. Ellos no piden la luna. Sus demandas podrían limitarse a tres palabras: libertad (fin de la ocupación y colonización, liberación de prisioneros, fin del bloqueo de Gaza), igualdad de derechos y justicia (derecho de retorno de los refugiados).

¿Cómo se desarrolla normalmente la vida de los palestinos en Israel? ¿Gozan de los mismos derechos que los israelíes? O mejor, ¿se benefician los palestinos de la aplicación integral de los derechos humanos? ¿Aplica Israel las resoluciones de la ONU, cuántas han sido emitidas y cuáles ha cumplido?

Los palestinos en Israel (que prefieren llamarse a sí mismos palestinos de 1948) son víctimas sobrevivientes. Los historiadores han demostrado que su expulsión fue planeada en 1948 (era el plan “Dalet”, la letra D en hebreo). Hoy constituyen el 20% de la población de Israel (en las fronteras anteriores a 1967). Vivieron durante quince años bajo el toque de queda. La masacre de Kafr Kassem (1956) tuvo lugar contra campesinos de Galilea a quienes no se les había dicho que la hora del toque de queda había cambiado.

En su documento de identidad está escrito “musulmán”, “cristiano” o “druso”. Como consecuencia de ello, se les prohíbe ejercer una gran cantidad de profesiones: todo lo relacionado con la energía, la seguridad, el servicio público (excepto la enseñanza en árabe). Si bien esta población es predominantemente rural, solo posee el 3% de la tierra. El “Día de la Tierra” conmemora la revuelta general del 30 de marzo de 1976 contra la confiscación de sus tierras.

Tienen derecho a vivir solo en ciertos lugares, la mayoría de las ciudades y pueblos les están prohibidos. En este momento, se está llevando a cabo una verdadera limpieza étnica contra los beduinos palestinos en el norte del desierto del Néguev. La aldea de Al Araqib ha sido destruida 120 veces. El gobierno de Israel quiere expulsar a los beduinos para construir nuevas ciudades judías. Mientras 10 a 15% de los judíos israelíes viven por debajo del umbral de la pobreza, entre los palestinos de 1948 este porcentaje es del 55%.

Los palestinos de Israel votan mayoritariamente por la “Lista Unida”, que agrupa tres partidos: musulmanes, comunista y de extrema izquierda. Hay asociaciones en Israel que exigen la igualdad de derechos, pero esto está aún muy lejos.

Israel existe debido a resoluciones indignas de la ONU. La partición de 1947 le dio más de la mitad del territorio del cual los palestinos han sido sistemáticamente expulsados. Israel fue admitido en la ONU, sin tener en cuenta que este país violaba deliberadamente la Resolución 194, que exige el regreso de los refugiados palestinos, y mientras la destrucción sistemática de aldeas palestinas estaba en marcha.

Desde hace 70 años, Israel se burla abiertamente de todo lo que se vota en la ONU. Tiene el apoyo incondicional de los diferentes gobiernos estadounidenses. Esta impunidad y la complicidad de la Unión Europea son permisos reales para matar. Nada cambiará sin sanciones.

¿Qué formas tiene el pueblo palestino para expresar su rechazo a las acciones del Estado de Israel? ¿Existe, por parte de los israelíes (judíos principalmente) una identificación con las políticas implementadas por el Estado israelí?

De hecho, hemos entrado en una lucha anti-apartheid en un espacio único, a imagen de lo que sucedió en Sudáfrica o en el sur de los Estados Unidos.

En Cisjordania, la población se enfrenta cada día con la violencia del ejército y los colonos. Hay que ir al centro histórico de Hebrón donde, todos los días, los colonos tiran su basura en la calle palestina y apedrean a los niños palestinos que van a la escuela. 2 000 soldados israelíes están allí para proteger a los colonos. Los colonos roban la tierra, el agua. Tienen caminos circunvalares que les son reservados. Dicen que “Dios le dio esta tierra al pueblo judío”. Las ciudades y pueblos palestinos están rodeados por la muralla y los asentamientos. Los comités populares de la aldea, que están cortados a la mitad por el muro, organizan una resistencia no violenta. Han tenido 50 asesinados en 10 años.

Jerusalén Este ha sido anexada. Los palestinos tienen un estatuto frágil de “residente”. Todo se hace para tratar de convertirlos en una minoría en la que debería haber sido su ciudad capital.

Gaza es realmente una prisión, cercada por tierra, mar y aire. La escasez de agua y electricidad es general. Dos millones de palestinos están encerrados en un gigantesco campo de concentración. Cuando se acercan a las puertas de este campamento, son abaleados.

Sin embargo, los palestinos educan a sus hijos, cultivan la tierra, tratan de sobrevivir. No han renunciado a ello.

En Israel, toda la educación es sionista. Se enseña, desde muy temprana edad, que después de 2 000 años de exilio los judíos han regresado a sus hogares (lo cual es absurdo) y que los palestinos son intrusos.

Solo una pequeña minoría anticolonialista judía-israelí defiende los derechos de los palestinos. Nosotros (la Unión Judía Francesa por la Paz) estamos en contacto permanente con ellos. Entre estos valientes y resueltos israelíes se encuentran refuzniks (que rechazan el ejército), anarquistas contra el muro, asociaciones que luchan contra las violaciones permanentes de los derechos humanos, periodistas, historiadores…

¿Cuál considera Ud. sería una posible solución al conflicto y qué tan cerca se encuentra esta de implementarse? ¿Qué papel juega la solidaridad internacional y particularmente la solidaridad de los pueblos con los palestinos? ¿Qué es el BDS, sus acciones más relevantes, sus resultados, y cómo puede contribuir a la solución del conflicto?

El Estado de Israel ha sido sancionado solo dos veces en su historia (en 1957 y 1991), y las dos veces las consecuencias han sido inmediatas. Desde hace años, sus líderes pueden cometer los peores crímenes de guerra e incluso crímenes de lesa humanidad. Y su impunidad es total.

Y no es porque estén mal informados que los dueños de este mundo permiten estos crímenes: es porque Israel es su Estado. Ese país se ha convertido en el laboratorio de las armas más sofisticadas, del confinamiento, de la represión y el control de las poblaciones consideradas peligrosas. Es el ejemplo vivo de la reconquista colonial, el que mejor simboliza el hecho de que algunos tienen todos los derechos y muchos otros no tienen ninguno.

En 2005, 172 organizaciones de la sociedad civil palestina lanzaron una convocatoria mundial de BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) contra el Estado de Israel hasta que este cumpla con el derecho internacional. Para nosotros, este boicot debe ser total: político, militar, económico, comercial, deportivo, sindical, cultural, universitario…, como el boicot a Sudáfrica durante la era del apartheid. Se trata de romper la imagen del Israel amenazado y obligar a los líderes occidentales a tomar sanciones.

El objetivo no es volver a los Acuerdos de Oslo, que han sido una ilusión gigantesca. Dos estados, con un 78% del territorio para los israelíes en un estado racista y colonialista y un 22% para los palestinos, esto no es posible ni deseable. No existe alternativa al “vivir juntos en igualdad de derechos” en un solo Estado único, laico y democrático.

Finalmente, ¿cómo podemos los pueblos de Ecuador y, más ampliamente, los pueblos de América Latina contribuir, desarrollar la solidaridad, ser actores para parar la agresión al pueblo palestino y aportar en la solución del conflicto?

América Latina debe romper todas las relaciones con Israel. Una película anti-colonial israelí (“The Lab”, de Yotam Feldman) muestra cómo todas las policías en el mundo han venido a Israel para ser entrenadas para matar. Incluso el Brasil de Lula envió su personal policial a Israel a formarse, para atacar las favelas antes de los Juegos Olímpicos de Río. Esta cooperación indigna debe detenerse. El BDS debe extenderse en América Latina. Debemos dar la palabra a los numerosos palestinos que han emigrado a sus países. Una derrota de Palestina sería una derrota de toda la humanidad.