Por Leopoldo Mateus S.
Bolivia vuele a ser escenario de grandes movilizaciones y huelgas de los trabajadores, mineros, maestros, de los campesinos y transportistas. Al cierre de esta nota llevan dos semanas de acciones de lucha que se iniciaron el 4 de mayo.
Las protestas, bloqueos y huelgas se desarrollan principalmente en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz y se expande por todo el país, convocadas por la Central Obrera Boliviana (COB), el Magisterio Rural con su organización La Confederación Nacional de Maestros de Educación Rural de Bolivia (CONMERB) programó un paro nacional escalonado de 72 horas, con bloqueo de caminos a nivel nacional y que se ha dirigido a la Paz, además están incorporados las Cooperativas de Mineros, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, los transportistas y empleados públicos, los pueblos originarios.
Detonantes de la huelga indefinida
Bolivia vive una grave crisis económica y social, marcada por el alto costo de la vida, una severa caída en el poder adquisitivo, con una inflación interanual que superó el 14%, lo que llevó a la COB a exigir un aumento salarial del 20% para los trabajadores, una demanda que el gobierno rechaza por inviable. A esto se suman nuevas reformas impulsadas por el gobierno del presidente Rodrigo Paz, como Ley de Tierras, que favorecería a la gran agroindustria y afecta la propiedad campesina; el gobierno insiste en la pretensión de la privatización de empresas estatales. Y, a la escasez y el aumento de precios en combustibles, se sumó la corrupción del gobierno en la compra a doble precio y la distribución de combustibles de mala calidad que causó daños mecánicos en miles de vehículos del transporte público y pesado y termino provocando un ala en el precio del transporte, esto por desatar la indignación popular.
La paralización inicio de manera escalonada y fue alcanzando su generalización por la negativa al diálogo del gobierno derechista de Rodrigo Paz, que además ha ordenado el apresamiento de dirigentes fabriles, mineros y campesinos y prepara una ofensiva represiva.
La COB y demás organizaciones sociales amplían nuevas acciones contra el gobierno
Las movilizaciones se iniciaron con pliego de 100 demandas sindicales, que establecían alza de salarios, mejoras en la seguridad social y salud; los maestros, demandaron un alza de salarios pues son el sector que menos gana del sector público. Las bases campesinas aimaras levantaron la consigna de la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de profundizar la crisis y de permitir graves hechos de corrupción, como la importación de gasolina contaminada.
Las fuerzas sindicales y populares de Bolivia han demostrado capacidad de articulación, por ahora han unificado sus demandas y esto ha permitido que la medida tenga efecto nacional, Bolivia está paralizada, hay dificultades ya para el abastecimiento, distribución de combustibles y alimentos en La Paz y otras ciudades.
Los dirigentes sindicales sostienen que la huelga es la única herramienta legítima para hacer escuchar sus demandas de justicia social, la movilización nacional responde al abandono estatal y es una respuesta al deterioro de las condiciones de vida de la población y el descalabro del país. El gobierno sigue sin dar respuestas concretas.
Siguiendo el libreto de los gobiernos de derecha, Paz ha optado por criminalizar la protesta social y perseguir los dirigentes sindicales y populares. Allá también, han acusado falsamente a los trabajadores movilizados de estar patrocinados por el narcotráfico y de responder a intereses de desestabilización política, además de estas descalificaciones, el Gobierno ha amenazado con utilizar el aparato policial y militar contra el pueblo, para dispersar por la fuerza los puntos de bloqueo.
Los trabajadores públicos, los mineros, maestros y pueblos originarios consideran que la declaración de represión no frenará la dignidad de su lucha en las calles, las amenazas de represión no detendrán las movilizaciones, las cuales responden a mala gestión de Rodrigo Paz, por el empobrecimiento y la inestabilidad que sufre la nación, sostienen que la verdadera amenaza es la gestión de Paz, marcada por la ineficiencia y la represión.
En seis meses, la imagen del gobierno de Rodrigo Paz, está deteriorada
Rodrigo Paz (Partido Demócrata Cristiano), ganó las elecciones presidenciales de Bolivia el 19 de octubre de 2025, frente al otro candidato derechista el expresidente Jorge «Tuto» Quiroga. Su triunfo fue una respuesta al hastío de los gobiernos del MAS a la corrupción y a su ineficiente gestión que la ejercieron por 20 años. Paz asumió el cargo el 8 de noviembre de 2025.
Ya para diciembre, Paz cambió el discurso de ofertas de la campaña que hablaba de gobernar para el pueblo, de no tomar medidas de ajuste, entre otros. Pero en diciembre de 2025 promulgó el decreto 5503, un mega decreto que aplicaba un programa neoliberal extremo, llamado de Emergencia Nacional, declaraba la Emergencia Económica, Financiera, Energética y Social en todo el territorio boliviano. Esto es, elevación del precio de los combustibles, privatización de los sectores energéticos, apertura de los sectores de minería, hidrocarburos, a la inversión público-privada, garantizando estabilidad jurídica para atraer capitales y modernizar la gestión estatal. Favorecía a los grandes empresarios y las trasnacionales con los alivios tributarios, entrega de recursos estatales a los grandes empresarios agroindustriales permitiendo deducir gastos reales y realizar depreciaciones aceleradas de activos, la demagógica protección social con la política de bonos a los pobres, en fin, el recetario del FMI. Esta mega decreto reformaba de un plumazo varias leyes al estilo de la Milei con su Ley de Bases.
Esta política tuvo el rechazo inmediato del movimiento popular boliviano, la COB y otros sectores sindicales y populares los rechazaron e iniciaron acciones de protesta, tras 21 días de lucha obligó al gobierno de Paz a derogar el decreto 5503 en enero de 2026.
Exigen renuncia de Paz
La tozudez del gobierno boliviano a llevado a que los sectores sindicales y populares que desarrollan la lucha radicalicen sus posiciones. El de 14 mayo, tras 11 de días de paro y el fracaso en las negociaciones por un pliego que supera los cien puntos, formuladas por 70 sindicatos afiliados a la COB. Decidieron exigir a renuncia de Rodrigo Paz, por su incapacidad, marcada por la corrupción y el encarecimiento de los servicios básicos. Las bases sindicales y campesinas han ratificado su decisión de no abandonar las medidas de presión hasta que el Gobierno atienda sus demandas.
Fuentes:
Resumen latinoamericano
Bolivia Verifica
