Redacción Opción
Los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia realizadas el domingo 21 de junio, da como resultado el triunfo de Aberlardo de la Espriella con una estrecha ventaja de 250 mil votos respecto de Iván Cepeda, con 250 mil votos.
El derechista De la Espriella alcanza el 49,66% de los sufragios (12.957.471), mientras que Cepeda tiene el 48,70% (12.707.570), con el 99,98% escrutado, según los datos dados a conocer por la Registraduría Nacional del país.
Pese a que el candidato Iván Cepeda del progresismo elevó su votación de 9´688.348 alcanzada en la primera a 12´957.471 en la segunda; es decir 3´269.123 no le alcanzó para ampliar la ventaja sobre el candidato de la derecha.
Las elecciones colombianas dejan dos grandes bloques representados por la vieja derecha con nuevos rostros como es el caso De la Espriella y el progresismo que durante estos últimos cuatro años ha logrado ampliar su base de respaldo a mas de 12 millones de votos con el liderazgo de Gustavo Petro e Iván Cepeda.
De la Espriella gana las elecciones con grandes inversiones, con la intervención de gobiernos de derecha, con la ayuda financiera y política de los yanquis, para quienes era clave este resultado para los fines de dominio y control de la mayor parte de los países de la región. EEUU, ahora cuenta con un nuevo aliado para lo que llaman “el Escudo de la Americas “, es decir, países y sus gobiernos puestos al servicio de los intereses del gobierno y los monopolios norteamericanos.
Emulando al presidente de Argentina, De la Espriella, se autodefine como “tigre”, tiene como referente a Bukele, es considerado todo un showman, canta, baila, luce trajes de lujo, habla huevadas, tiene fama y la nacionalidad norteamericana, dicen que vive entre Miami y Colombia.
De la Espriella es un producto de laboratorio de marketing, justo lo que el mercado de la política como espectáculo lo requiere. Lo presentan “disruptivo”, es decir, alguien que, supuestamente rompe lo establecido y crea un nuevo paradigma, alguien que viene de fuera de la política, un outsider. Pero en realidad lleva mas de 25 años en el espectro político colombiano desde la orilla de la derecha. Se ha denunciado que su fama y su dinero, tienen que ver con la defensa de varios capos del paramilitarismo colombiano.
De la Espriella es un reciclamiento de la vieja derecha, una cara nueva, que viene con las mismas mañas y afanes de enriquecimiento de los grupos empresariales añejos. Retrocederá en derechos democráticos, reinstalará el discurso y la violencia contra los opositores, principalmente contra las organizaciones sindicales, indígenas y populares y la oposición del progresismo y de la izquierda. Ya ha hecho anuncios de reducir el gasto público, léase reducir gastos sociales y dedicarlos al pago de la deuda externa. En el discurso de la campaña recuperó la idea de “enemigo interno”, estrategia del imperialismo yanqui para militarizar los países, perseguir a la oposición y criminalizar a los líderes sociales, defensores de derechos humanos.
De la Espriella llega con alta votación, pero a su vez con similar número de votos (más de 12 millones) que piensa que él no es la opción para Colombia.
El progresista Iván Cepeda alcanza la más alta votación que ha alcanzado la izquierda en Colombia. En el Pacto Histórico confluyeron varias fuerzas democráticas, progresista, de izquierda y personalidades que unieron sus esfuerzos para darle continuidad a un proyecto democrático y de cambio que lo ha liderado Gustavo Petro. Ahora tiene la responsabilidad de mantener la unidad y actuar como fuerza de oposición para evitar al máximo los retrocesos que anuncia el derechista De la Espriella.
